
La desaparición de María Cash, quince años después: cinco hipótesis que no fueron y un sospechoso que se quedó sin coartada
María Cash subió a un micro en la terminal de Retiro con destino a San Salvador de Jujuy. Era lunes y tenía 29 años, diseñaba ropa y vivía en Barracas. Fue el 4 de julio de 2011 a las ocho menos cuarto de la noche. Cash...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. María Cash subió a un micro en la terminal de Retiro con destino a San Salvador de Jujuy. Era lunes y tenía 29 años, diseñaba ropa y vivía en Barracas. Fue el 4 de julio de 2011 a las ocho menos cuarto de la noche.
Cash tenía una mochila, un bolso y una valija roja grandota en la que llevaba la ropa que había diseñado y que quería vender en el norte del país. Ya había probado esa suerte en Brasil y le había ido bastante bien. El plan del viaje no estaba demasiado claro, pero María sabía que quería una vida más tranquila que la que le ofrecía el ritmo porteño.
Los detalles
Había fantaseado con instalarse en la Patagonia y, finalmente, se había decidido por sacar un pasaje hacia el norte. Su recorrido, hasta el viernes 8, quedó registrado con precisión: fueron cinco días de movimientos erráticos por cuatro provincias del noroeste, una serie de testigos que la describieron como desorientada, vulnerable y con la mirada perdida, y una desaparición para siempre en la ruta 9/34 de Salta el 8 de julio de 2011, hace exactamente quince años. El cuerpo de María Cash nunca fue encontrado.
Su paradero aún es una incógnita y el Programa Nacional de Recompensas que depende del Ministerio de Seguridad de la Nación ofrece 5 millones de pesos por información certera que lleve a encontrarla. La causa judicial que investiga los hechos acumula casi 20. Hubo más de 400 presuntos avistamientos de María que resultaron falsos y fueron descartados uno por uno.
Y hubo, hace muchos años, un camionero que declaró, recién cuando fue obligado a presentarse ante la Justicia, ser el último en verla: hoy es el principal sospechoso de haberla matado. Cinco días en movimientoEl supuesto trayecto de María Cash hacia San Salvador de Jujuy comenzó a desviarse desde el primer día. Aunque su destino era esa capital provincial, el 5 de julio Cash se bajó primero en Tucumán y, finalmente, 200 kilómetros antes de llegar a San Salvador, en Rosario de la Frontera, en Salta.
Qué dicen los expertos
Le dijo a su amigo Juan Pablo Dumon, con quien esperaba encontrarse en San Salvador, que no se había sentido cómoda en el micro. Un camionero la llevó hasta La Banda, en Santiago del Estero, localidad a la que llegó hacia las 22. Dumon le compró un pasaje para que pudiera retomar el viaje desde allí hacia Jujuy.
El 6 de julio, en el taller mecánico Aguilar de la capital jujeña, María pidió cargar su teléfono y que le prestaran un celular para comunicarse con su amigo, porque ella no tenía crédito. Le costó desenredar el cable del cargador, le ofrecieron ayuda, después dirían que la vieron “errática”, con “comportamientos extraños”. No se comunicó con su amigo pero sí con la hermana de él: le pidió que la fueran a buscar al taller y le ofrecieron, en cambio, pagarle un remís para que fuera ella quien se acercara.
María respondió “veo cómo hago” y cambió de planes. Hizo dedo y la levantó un camionero, que la llevó hasta la zona de Pampa Blanca. En algún momento de ese día había dejado en el camino su valija roja, tal vez para moverse más liviana.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





