
La desinformación científica y los bulos contaminan ya la mayoría de temas cotidianos
Madrid, 9 jul (EFE).- Las redes sociales y la inteligencia artificial han transformado el ecosistema informativo y han normalizado la desinformaci n cient fica, que ya no se limita a temas de crisis puntuales, sino que...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: - Las redes sociales y la inteligencia artificial han transformado el ecosistema informativo y han normalizado la desinformaci n cient fica, que ya no se limita a temas de crisis puntuales, sino que se ha extendido a temas cotidianos de salud, nutrici n y cambio clim tico. Esta es la principal conclusi n del segundo estudio "Desinformaci n cient fica en Espa a", de la Fundaci n Espa ola para la Ciencia y la Tecnolog a (Fecyt), que revela la s lida confianza de los ciudadanos en los cient ficos (83,8 %) frente a un profundo recelo hacia las instituciones que gestionan la informaci n, como los periodistas (31%) y sobre todo los pol ticos (11,9 %). El estudio, codirigido por Celia D az Catal n, investigadora y profesora de Sociolog a de la Universidad Complutense de Madrid, y por Pablo Cabrera Álvarez, del Institute for Social and Economic Research de la Universidad de Essex (Reino Unido), incluye un experimento que demuestra que las emociones son el factor de riesgo m s cr tico a la hora de propagar noticias falsas.
Presentado en una rueda de prensa organizada por el SMC Espa a, el informe concluye que desde 2022 la desinformaci n se ha normalizado. Es un "ruido de fondo" que ya no se limita a temas de controversias puntuales (como ocurri con las vacunas y el covid), sino que se ha extendido a aspectos de la vida cotidiana como la nutrici n y el bienestar (40%), el clima (36,2%) y la inteligencia artificial. "El cambio no es anecd tico, es un cambio de la naturaleza del fen meno.
Los detalles
Lo que vemos es que no hablamos ya de grandes complots, sino de informaciones que buscan alterar las rutinas cotidianas, qu comer, qu suplemento tomar o qu rutina seguir... ", apunta D az Catal n. Y aunque las redes sociales siguen siendo el canal m s usado para informarse y de donde procede el 70 % de las noticias falsas, los ciudadanos reconocen que las charlas 'cara a cara', las llamadas telef nicas y los mensajes privados son las v as que m s usan a la hora de propagar bulos y desinformaci n.
El gran atizador ha sido la IA, que ha cambiado el panorama informativo muy r pidamente: Un tercio de la poblaci n (32,3%) la usa semanalmente para informarse sobre ciencia, especialmente los j venes, entre quienes, pese a usarla de forma masiva, solo el 33,7% conf a en ella como fuente y la mayor a sabe que facilita la creaci n de bulos. La IA como ChatGPT o Gemini "se consume porque es f cil acceder a ella, no porque sea fiable", resume D az Catal n. Sobre la capacidad para detectar bulos, la mitad de la poblaci n (51,5%) se ve capaz de lograrlo.
pero cree que los dem s no pueden, una percepci n que explica por qu el 63,8 % de las personas reclamen al Gobierno medidas para regular la informaci n falsa, incluso "aunque eso implique reducci n de libertades", advierte Cabrera Álvarez. Y parad jicamente, los que muestran m s autoconfianza son los que m s desinformaci n comparten, apunta. A la hora de compartir bulos, el estudio se ala al pensamiento conspirativo (creer en conspiraciones) y al populismo (desconfiar de los expertos y preferir el "sentido com n como principales fuentes, mientras que los factores que m s protegen contra los bulos son la alfabetizaci n cient fica y medi tica.
Qué dicen los expertos
Y como origen de las mentiras, la sociedad culpa a los pol ticos espa oles (57 %), los generadores de contenido o influencers (54,5 %), los pol ticos extranjeros (45,4 %), los periodistas (45,6 %) y los grupos de presi n (40,4 %). Adem s, el informe advierte de que tener un alto nivel de educaci n no protege de la desinformaci n. Por ejemplo, la falsa creencia de que los algoritmos de redes sociales solo te muestran "lo que te gusta" (en lugar de buscar maximizar tu atenci n mediante emociones) es un error generalizado en todos los niveles educativos, subraya Cabrera Álvarez.
Igualmente, el poco uso de verificadores profesionales ('fact-checkers -solo los usan 14,6% de las personas- es un problema que afecta a toda la sociedad, sea cual sea su nivel educativo. Por ltimo, el informe revela la alt sima confianza en el personal cient fico (83,8%) de los espa oles, seguida de la Aemet (73,9%), y una profunda desconfianza en los pol ticos (88,1%). Como novedad, el trabajo incluye un experimento que ha analizado lo que funciona y lo que no para frenar los bulos y concluye que pedir a las personas que reflexionen sobre la credibilidad de una noticia antes de compartirla reduce significativamente la difusi n de mentiras, mientras que pedirle que piense en c mo le hace sentir la noticia resulta contraproducente.
El informe concluye que urge fortalecer la capacidad cr tica de los ciudadanos frente a la desinformaci n que circula de forma masiva en entornos digitales y privados, buscar estrategias para combatir la desinformaci n a por canales privados y conversaciones e integrar el funcionamiento de la IA en los programas de alfabetizaci n medi tica.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





