
La divertida autocrítica de Wanda Nara en medio de su visita al EuroDisney en París con sus hijos: “Mi otro yo”
Vacaciones, risas y una cuota de desparpajo marcan el pulso de estos días para Wanda Nara, quien eligió París como punto de partida para una aventura familiar lejos del ajetreo cotidiano. Acompañada por cuatro de sus...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Vacaciones, risas y una cuota de desparpajo marcan el pulso de estos días para Wanda Nara, quien eligió París como punto de partida para una aventura familiar lejos del ajetreo cotidiano. Acompañada por cuatro de sus hijos y su pareja Martín Migueles, la empresaria desembarcó en la capital francesa y, fiel a su costumbre, no tardó en abrir las puertas de su intimidad para mostrar cada instante a sus seguidores. Entre paseos, juegos y salidas temáticas, Wanda volvió a dejar en claro que el humor y la espontaneidad son parte de su equipaje indispensable cuando se trata de disfrutar en familia.
Desde las primeras horas en París, Wanda se encargó de compartir cada momento con sus seguidores: paseos por las avenidas clásicas, reencuentros entre hermanos, salidas con amigos, un shopping de lujo y postales de la ciudad bajo el cielo de verano. Sin embargo, la jornada de este lunes sumó un nuevo capítulo a su álbum de recuerdos familiares: la visita a Disneyland Paris, el famoso parque temático en las afueras de la ciudad, donde la empresaria se animó a mostrar una faceta descontracturada y divertida. En pleno parque, Wanda se permitió una autocrítica cargada de humor y ternura.
Los detalles
Junto a un peluche de Púa, el entrañable cerdito de la película animada Moana, escribió: “Yo y mi otro yo”. De esa manera, la empresaria jugó con la idea de identificarse con el personaje y su espíritu travieso. Fiel a su estilo, no dejó pasar la oportunidad de reírse de sí misma y sumó una aclaración sobre el estado de su cabellera.
“Peinado post montaña rusa”, acompañado de un emoji que remata el chiste. La empresaria reconoció, sin filtros, que la intensidad de las atracciones superó su resistencia capilar. El recorrido por Disneyland Paris incluyó una parada obligada frente al Castillo de la Bella Durmiente, donde Wanda posó con su look del día: musculosa blanca, pantalón deportivo negro con rayas laterales, campera a juego y cartera deportiva.
La escena, lejos de buscar la perfección, exhibió con sinceridad el efecto de las montañas rusas en su estilo y, sobre todo, la felicidad de compartir el día con sus hijos. En una de las fotos, aparece abrazando a su hija menor, fruto de su relación con Mauro Icardi, a quien protegió con un sticker sobre el rostro, y resumió el sentimiento del día en una frase: “Por esta carita que no puedo mostrar vale todo. Mi look destruido y mi miedo a la montaña rusa”.
Qué dicen los expertos
Las horas previas al parque fueron, también, de pura exposición y cercanía digital. Wanda abrió, como es habitual, la ventana de su intimidad para mostrar los preparativos, las caminatas por las calles de París y los ritos familiares que ya forman parte de cada viaje: las compras, los reencuentros con amigos de otras etapas y el disfrute de cada rincón de la ciudad. El shopping de lujo, las salidas entre hermanos y el reencuentro con afectos locales dieron forma a un álbum que mezcla cotidianeidad y glamour, con el sello personal que la empresaria imprime a cada una de sus aventuras.
Detrás del clima relajado y las risas, la historia reciente de Wanda Nara está atravesada por la distancia. Hace apenas algunas semanas, la empresaria pasó un mes separada de sus hijas menores, quienes viajaron a la Argentina con su padre, Icardi, durante el receso del Mundial 2026. Esa pausa en la rutina futbolística permitió que el delantero compartiera tiempo con las niñas, mientras Wanda se ocupaba de otros compromisos.
Cuando ese período terminó, Icardi partió hacia Miami junto a la China Suárez, y las pequeñas regresaron a París para reencontrarse con su madre. Entre autocríticas simpáticas, looks arrasados por la adrenalina y escenas de puro disfrute, Nara volvió a reafirmar su manera de vivir y mostrar el día a día: sin miedo al ridículo, con humor y con la certeza de que los mejores recuerdos son los que se construyen en familia, aunque el peinado no resista una vuelta más en la montaña rusa.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





