
La entrevista del asesino: el día que un joven lloró frente a las cámaras por la mujer que él mismo había descuartizado
Había algo extraño en aquel joven delgado, de hablar pausado y mirada perdida. La mañana del 30 de junio de 2011, mientras decenas de policías recorrían el complejo de departamentos Barrister Hall, en la ciudad de...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Había algo extraño en aquel joven delgado, de hablar pausado y mirada perdida. La mañana del 30 de junio de 2011, mientras decenas de policías recorrían el complejo de departamentos Barrister Hall, en la ciudad de Macon, estado de Georgia, un canal local entrevistó a uno de los vecinos más preocupados por la desaparición de la estudiante de Derecho Lauren Giddings. Frente al micrófono, Stephen McDaniel se mostró abatido.
Contestaba con voz baja, decía sentirse horrorizado y aseguraba no comprender cómo alguien podía desaparecer sin dejar rastros. Entonces, un instante que quedó grabado para siempre en la historia de la televisión estadounidense. Mientras la periodista le comunicaba que acababan de encontrar un cuerpo, McDaniel quedó inmóvil.
Los detalles
Su rostro perdió el color, sus pupilas se dilataron y el aire pareció abandonarlo. Durante unos segundos, apenas pudo sostenerse de pie. Quienes vieron aquella escena creyeron estar presenciando la reacción genuina de un vecino devastado por una noticia terrible.
La realidad era mucho más escalofriante: el hombre que aparentaba enterarse del hallazgo era quien había asesinado y descuartizado a Lauren pocos días antes. Detrás de esos pocos minutos de televisión existía una historia más larga, marcada por una obsesión silenciosa, un crimen cuidadosamente planificado y una investigación que terminaría desnudando la verdadera personalidad de un hombre que había pasado inadvertido. Peligrosa obsesiónLauren Giddings tenía 27 años y estaba a punto de comenzar una nueva etapa en su vida.
Había nacido en Maryland y desde muy joven se destacó por su inteligencia, su disciplina y un carácter amable que la convertía en una persona querida por quienes la rodeaban. Su gran sueño era convertirse en abogada. Ese objetivo la llevó hasta la Facultad de Derecho de la Mercer University, en Macon, donde cursaba sus últimos meses de carrera.
Qué dicen los expertos
Sus profesores la describían como una alumna brillante, aplicada y extremadamente responsable. Sus amigos recordaban a una mujer tranquila, de sonrisa permanente, amante de los animales y siempre dispuesta a ayudar a los demás. Acababa de rendir los exámenes finales y ya preparaba la mudanza.
Había conseguido un empleo y planeaba dejar el pequeño departamento donde vivía para comenzar una nueva vida profesional. Nada hacía pensar que esos proyectos jamás llegarían a concretarse. El edificio Barrister Hall era un complejo especialmente elegido por estudiantes de Derecho debido a su cercanía con la universidad.
Allí convivían decenas de jóvenes que compartían horarios de estudio, largas jornadas de biblioteca y una rutina bastante previsible. Entre ellos estaba Stephen McDaniel. A primera vista, él parecía el típico estudiante introvertido.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




