
La fractura constitucional
El último escañoLa fractura constitucionalEl Gobierno prepara el terreno político y emocional para deslegitimar una posible victoria electoral de Feijóo Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. El último escañoLa fractura constitucionalEl Gobierno prepara el terreno político y emocional para deslegitimar una posible victoria electoral de Feijóo Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 8 comentariosPedro Sánchez en ParísEFEIñaki EllakuríaSEGUIR AUTORActualizado Jueves, 16 julio 2026 - 00:14 Audio generado con IAMe extrañó que la única preocupación de Sánchez al verse con Macron en París por la celebración del 14 de Julio fuera trasladarle, muy compungido él, sus excusas por el comentario racista de Rajoy sobre los jugadores de la selección francesa. Y me extrañó, digo, porque hacía escasos minutos que su ministro Puente, que tanto se esfuerza en ser el portavoz del sanchismo más primario, había denunciado la existencia de una operación golpista dirigida a «derribar a un gobierno ante la incapacidad de hacerlo por las urnas».
Ante esta anómala situación en la Europa del siglo XXI, que Puente sacó a la luz tras conocer la sentencia sobre el hermano del presidente, el comportamiento que cabría esperar -si la denuncia fuera sincera- es que el Gobierno tomara urgentemente todas las medidas legales necesarias a su alcance para abortar el golpe antidemocrático, deteniendo a sus protagonistas, mientras denuncia ante la UE el peligro en el que se encuentra, esperando el apoyo de sus aliados. Nada de eso ha ocurrido, lógicamente, porque la acusación no busca activar mecanismo legal alguno, sino alimentar el relato de que es un pobre Gobierno asediado por poderes fácticos.
Los detalles
La desmesurada reacción del socialismo ante la suave sentencia respecto a la prevaricación del hermano, continuando la lógica de la denuncia del Lawfare -ese concepto que el sanchismo asume en 2023 como concesión a Junts en el pacto de la Amnistía pero que enseguida incorpora a su cuerpo ideológico, lo naturaliza y le da uso-, anticipa una estrategia electoral muy clara y peligrosa: la fractura social y política para convertir las próximas generales en un plebiscito constituyente entre una izquierda democrática y una derecha iliberal que, apoyada por jueces, empresarios y curas, ha intentado un golpe de Estado posmoderno, sin armas ni Tejeros, pero con otras vías de destrucción democrática. Esta fractura que fomenta el Gobierno, ahondando en la dicotomía de las dos Españas, no trata tanto de blindar al Ejecutivo frente a las sentencias judiciales que están por venir -aunque ayudará a Sánchez-, sino de crear un clima político y social que permita al frente popular tener opciones de revalidar su mayoría para que Sánchez conserve el poder.
Y, en el probable caso de no sumar, que facilite el retorno del líder socialista al Gobierno en un plazo breve de tiempo.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




