
La frase final de “En busca del destino” no existía en el guion: Matt Damon reveló cómo Robin Williams la inventó
Matt Damon recordó cómo Robin Williams improvisó la última línea de En busca del destino (Good Will Hunting) en el noveno intento de una toma que no tenía guion, durante el episodio del 7 de julio del podcast Good Hang...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Matt Damon recordó cómo Robin Williams improvisó la última línea de En busca del destino (Good Will Hunting) en el noveno intento de una toma que no tenía guion, durante el episodio del 7 de julio del podcast Good Hang with Amy Poehler. La escena en cuestión era la del cierre del filme: el personaje de Williams debía salir de su casa, ir hasta el buzón y leer una carta que Will —el papel de Damon— le había dejado antes de marcharse. En esa carta, leída en voz en off por Damon durante la filmación, Will explicaba que había abandonado la ciudad para “ver a una chica” llamada Skylar, interpretada por Minnie Driver.
El director Gus Van Sant dejó la cámara fija sobre Williams con una sola indicación: que tomara el tiempo que necesitara. Las primeras tomas transcurrieron en silencio. Luego Williams empezó a probar frases.
Los detalles
En la novena, abrió la puerta, leyó el papel y dijo: “Hijo de p---, me robó mi frase”. La línea remitía a un pasaje anterior del filme en el que el personaje de Williams le contaba a Will que en 1975 había cedido su entrada a la Serie Mundial de béisbol para “ver a una chica”, quien con el tiempo se convirtió en su esposa. La improvisación cerraba el arco del relato con una simetría que no existía en ninguna versión del guion.
“Es como cuando un fragmento de diálogo cae del cielo”, dijo Damon en el programa de Amy Poehler. El actor contó que fue directo a buscar a Van Sant y que, acto seguido, llamó a Ben Affleck, quien no estaba en el rodaje ese día. “No podía llegar a él lo suficientemente rápido para decirle: ‘No vas a creer lo que dijo’”, recordó.
Affleck, coguionista y coprotagonista del filme, coincidió en que era la frase exacta. Lo que también salió a la luz en la conversación con Poehler fue el costo que tuvo el método de trabajo de Williams para la producción. Damon describió al artista como un “rumiante”: alguien que nunca daba una escena por terminada, incluso cuando el equipo ya tenía lo que necesitaba.
Qué dicen los expertos
“Ben y yo sabíamos que la teníamos. Gus sabía que la teníamos”, dijo Damon, en referencia a tomas que ya habían sido filmadas 15 veces. Ese hábito llevó a la producción a superar el presupuesto asignado en película física.
“Todos los días al mediodía mandábamos a buscar más rollos a Kodak porque los estábamos quemando muy rápido”, afirmó Damon en el podcast. En ese sentido, atribuyó esa necesidad a la formación de Williams en la comedia, donde siempre existe la posibilidad de encontrar algo más dentro de una escena. Una anécdota del director Terry Gilliam ilustraba ese rasgo.
Damon contó que Gilliam, quien trabajó con Williams en Pescador de ilusiones (1991), le entregó al actor al final del rodaje un boletín de calificaciones. En creatividad, energía y otras categorías, le puso A. En “llamadas telefónicas de madrugada”, F.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





