
La historia de la parcela en Cajicá que testaferros de ‘El Mexicano’ le ocultaron al Estado durante décadas
En los 80, el cartel de Medellín tuvo el control total de gran parte de las rutas del narcotráfico, consolidó alianzas con capos de otras regiones y utilizó a terceros como testaferros para poder blanquear las ganancias...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. En los 80, el cartel de Medellín tuvo el control total de gran parte de las rutas del narcotráfico, consolidó alianzas con capos de otras regiones y utilizó a terceros como testaferros para poder blanquear las ganancias de su negocio ilícito. Que una gran cantidad de los predios de capos como Pablo Escobar, “El Mexicano” o los hermanos Ochoa estuvieran a nombre de terceros ha hecho que, aunque pasaran más de 30 años desde que se desmanteló la estructura criminal, gran parte de sus activos siguen sin ser identificados por completo. Una muestra de ello es que El Tiempo reveló detalles de una sentencia del Tribunal Superior de Bogotá sobre el hallazgo de un predio en Buena Suerte, Villa del Sol, en el municipio de Cajicá, que fue comprado con dinero del narcotráfico, pero durante décadas fue escondido a las autoridades.
Los rezagos de la fortuna de Gonzalo Rodríguez GachaEn el informe, el medio citado informó que el Tribunal Superior de Bogotá confirmó la extinción de dominio de una parcela ubicada en el sector Buena Suerte, Villa Sol, en el municipio de Cajicá (Cundinamarca), al establecer que estuvo vinculada a actividades de narcotráfico y lavado de activos por parte de la familia Ortiz Gaitán. La decisión, con ponencia del magistrado William Salamanca Daza, ratificó que la propiedad ya no podrá figurar a nombre de Rosalba Vega y Guillermo Ortiz Gaitán, este último conocido por haber sido procesado en Italia por narcotráfico y por la extinción de numerosas propiedades en todo el país. El fallo judicial indicó que las operaciones ilegales de Ortiz Gaitán se desarrollaron durante las décadas de los ochenta y noventa, con el apoyo del clan mafioso de Ignacio Gaitán Cendales y de Gonzalo Rodríguez Gacha, alias El Mexicano, uno de los narcotraficantes más notorios en la historia de Colombia.
Los detalles
Según la sentencia, los involucrados promovieron, organizaron y dirigieron un concierto para delinquir con el objetivo de enviar cocaína producida en Colombia a varios países europeos. El expediente judicial resaltó que Guillermo Ortiz Gaitán desarrollaba actividades ilícitas, las cuales consistían en el envío de sustancias estupefacientes hacia países de Europa como España, Holanda e Italia. Dicha actividad era realizada junto con otras personas, dentro de las cuales se destacaba a Ignacio Gaitán Cendales, que fue su cuñado.
La historia de la parcela y el vínculo con el narcotráfico se remonta a 1986, cuando fue adquirida por la familia Ortiz Gaitán. El análisis judicial giró alrededor de esa fecha, ya que hasta antes de 1988 no existían antecedentes delictivos asociados a la familia. El nombre de Guillermo Ortiz Gaitán apareció en los registros internacionales en 1988, cuando el Tribunal Penal y Civil de Florencia (Italia) emitió una orden de captura en su contra por narcotráfico.
Esta investigación se originó tras importantes incautaciones de cocaína en Madrid y Florencia, donde las autoridades confiscaron más de 50. 000 kilos respectivamente. Durante el auge criminal del cartel de Medellín, Ortiz Gaitán llegó a abrir una cuenta bancaria a nombre de Yatomon, presuntamente en Estados Unidos, en la que consignó hasta dos millones de dólares.
Qué dicen los expertos
Un dictamen contable del CTI de la Fiscalía reveló que, para 1987, Ortiz Gaitán tenía un incremento patrimonial por justificar de 968. 770 pesos, cifra que aumentó considerablemente en los años posteriores. En 1990, autoridades estadounidenses identificaron a la familia Ortiz Gaitán como titular de 110 cuentas en bancos europeos, principalmente a nombre de Guillermo Ortiz Gaitán y su cuñado Ignacio, que posteriormente colaboró con la justicia italiana.
La administración de la parcela incautada quedó bajo la responsabilidad de la Sociedad de Activos Especiales (SAE), que podrá vender, arrendar o destinar el bien a organizaciones sociales según las disposiciones legales vigentes.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





