
La patria del balón
Alienación IndebidaOpinióniTexto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datosLa patria del balónFrancia seguirá siendo un rival descomunal aunque Rajoy se crea...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Alienación IndebidaOpinióniTexto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datosLa patria del balónFrancia seguirá siendo un rival descomunal aunque Rajoy se crea con la potestad de concederle o retirarle el pasaporte a media plantilla iEl audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias. Lamine Yamal, durante el entrenamiento de la selección española este domingo. Hannah McKay ()Rafa Cabeleira13 jul 2026 - 05:30CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceConvendremos todos en que Francia ya era un rival temible antes de la última columna de Mariano Rajoy, esa en la que aseguraba que la selección gala juega sin futbolistas franceses, es decir: sin futbolistas blancos ataviados con una boina, una camiseta de rayas marineras y una baguette debajo del brazo, que es como debe imaginarse el expresidente español a nuestros vecinos del norte.
Y lo sorprendente no es tanto la teoría en sí misma, sino descubrir que sigue habiendo gente dispuesta a explicarnos Francia como un catálogo de tópicos racistas disfrazado de guía turística. Más informaciónFrancia considera “racista” e “inaceptable” el artículo de Rajoy sobre la selección francesaLas palabras de Rajoy explican muchas cosas —casi todas sobre el propio Rajoy—, pero no por qué lleva Francia más de tres décadas produciendo futbolistas capaces de amargarle la vida a cualquier selección del mundo, en especial las representadas en este Mundial, aunque solo sea por una cuestión de proximidad. Tampoco explica las virtudes de España en lo futbolístico, que son casi tantas como las de los franceses, y ese es un gesto que quizá debamos agradecer al ahora columnista mientras tratamos de imaginar ese plan de partido que nos lleve hacia la victoria.
Los detalles
Porque una cosa es manosear el padrón de un país amigo y otra, bastante más urgente, averiguar cómo demonios se le gana a una selección que, hoy por hoy, nos parece imbatible. España conoce el antídoto, ya lo demostró en la Eurocopa de hace dos veranos. Consiste en quitarle el protagonismo a los delanteros galos para entregárselo a sus defensas, más proclives al tropiezo cuando intuyen alguna amenaza, algo que no ha ocurrido en todo el campeonato salvo la primera parte del primer partido, frente a Senegal: suerte que aquel día no estaba Rajoy en su puesto de la aduana.
El balón es la clave para desactivar el arsenal francés y España ha ocupado los mejores años de nuestras vidas en fabricar ese tipo de futbolista capaz de acaparar la pelota sin miedo a provocar un conflicto diplomático.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





