
La revolución que arrebató el control del dinero a los bancos y sentó las bases del Estado moderno en Ecuador
En la madrugada del 9 de julio de 1925, un grupo de jóvenes oficiales del Ejército ecuatoriano ejecutó un golpe de Estado que, a diferencia de otras rupturas militares ocurridas en la historia de América Latina, no se...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. En la madrugada del 9 de julio de 1925, un grupo de jóvenes oficiales del Ejército ecuatoriano ejecutó un golpe de Estado que, a diferencia de otras rupturas militares ocurridas en la historia de América Latina, no se limitó a reemplazar a un presidente por otro. El movimiento derrocó a Gonzalo S. Córdova, puso fin a una etapa de gobiernos estrechamente relacionados con la banca privada y abrió un proceso de transformación institucional que modificó la manera en que el Estado ecuatoriano administraba el dinero, controlaba el gasto público y se relacionaba con los trabajadores.
El episodio pasó a la historia como la Revolución Juliana, una denominación derivada del mes en que se produjo el levantamiento. Su importancia radica en que estableció buena parte de la arquitectura institucional que todavía sostiene al Ecuador contemporáneo. Durante los seis años posteriores fueron creados o reorganizados el Banco Central, la Superintendencia de Bancos, la Contraloría y la Caja de Pensiones, antecedente del actual Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social.
Los detalles
Para entender el alcance del proceso es necesario retroceder hasta las primeras décadas del siglo XX. Ecuador era entonces un país predominantemente rural, con instituciones débiles, una economía dependiente de la exportación de cacao y un Estado que tenía poca capacidad para regular el sistema financiero. La riqueza y el poder político se concentraban en grupos económicos de la región costera, especialmente en Guayaquil, la principal ciudad portuaria del país.
Los bancos privados no solo otorgaban créditos a comerciantes y productores. También emitían sus propios billetes, financiaban al Gobierno y ejercían una influencia determinante sobre las decisiones estatales. Como el Estado recurría con frecuencia a préstamos bancarios para cubrir sus gastos, terminó dependiendo de las mismas entidades que debía regular.
Ese período es conocido en la historiografía ecuatoriana como la “plutocracia bancaria”, una expresión utilizada para describir el predominio político de las élites financieras. El modelo entró en crisis cuando las exportaciones de cacao comenzaron a desplomarse. Durante años, ese producto había sido la principal fuente de divisas del Ecuador, pero las enfermedades que afectaron las plantaciones y la reducción de los precios internacionales debilitaron la economía.
Qué dicen los expertos
La inflación, la depreciación de la moneda y el aumento del costo de vida golpearon especialmente a los sectores populares y a las clases medias urbanas. La inconformidad también estaba relacionada con la ausencia de protección laboral. En aquella época no existía un sistema amplio de jubilaciones, las relaciones entre empleadores y trabajadores tenían una regulación limitada y la intervención estatal en asuntos sociales era mínima.
La masacre de trabajadores ocurrida en Guayaquil el 15 de noviembre de 1922, cuando las fuerzas de seguridad reprimieron una protesta obrera, se convirtió en uno de los símbolos de esa desigualdad. En ese contexto surgió la Liga Militar, integrada principalmente por oficiales jóvenes que criticaban la corrupción, el poder de los bancos y la incapacidad de los gobiernos para enfrentar la crisis. Después de derrocar a Córdova, los militares no establecieron inmediatamente un gobierno encabezado por un caudillo.
El poder fue entregado a juntas provisionales compuestas por civiles y uniformados, aunque las disputas internas dificultaron la adopción de una línea política estable. La fase decisiva comenzó en 1926, cuando Isidro Ayora, un médico y dirigente político originario de la ciudad andina de Loja, asumió el poder. Primero gobernó de manera provisional y posteriormente fue designado presidente constitucional.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




