
La tosferina vuelve a expandirse en Panamá con casos en nueve regiones de salud
Panamá mantiene reforzada la vigilancia epidemiológica por tosferina, una enfermedad respiratoria altamente contagiosa que puede parecer al inicio un resfriado común, pero que en bebés, niños pequeños, adultos mayores y...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Panamá mantiene reforzada la vigilancia epidemiológica por tosferina, una enfermedad respiratoria altamente contagiosa que puede parecer al inicio un resfriado común, pero que en bebés, niños pequeños, adultos mayores y personas vulnerables puede evolucionar hacia cuadros graves, hospitalización e incluso la muerte. Hasta el 6 de julio de 2026, el Ministerio de Salud confirmó 49 casos de tosferina en nueve de las quince regiones sanitarias del país. La mayor cantidad se reporta en Panamá Metro, con 14 casos; Comarca Ngäbe Buglé, con 13; Panamá Oeste, con 7; Colón, con 6; Chiriquí y San Miguelito, con 3 cada una; mientras que Comarca Guna Yala, Panamá Norte y Panamá Este registran un caso cada una.
La doctora Yadira de Moltó, médico encargada de la vigilancia de enfermedades prevenibles por vacunas, advirtió que este año se reportó una defunción en un menor de un año, asociada a la falta de protección vacunal completa. Por ello, insistió en que la vacunación sigue siendo la principal herramienta para evitar complicaciones. La tosferina, también conocida como pertussis, es causada por la bacteria Bordetella pertussis.
Los detalles
Se transmite de persona a persona a través de gotitas respiratorias que se expulsan al toser, estornudar o hablar cerca de otras personasEl problema es que muchos adultos pueden tener síntomas leves o una tos prolongada sin saber que están infectados, y transmitir la bacteria a bebés que todavía no han completado su esquema de vacunación. La enfermedad suele comenzar con una fase parecida a un catarro: secreción nasal, fiebre leve, malestar y tos. Después de dos o tres semanas, puede aparecer una tos seca, persistente y en episodios intensos, conocida como tos paroxística.
En algunos casos, la persona termina el ataque de tos con un silbido o sonido agudo, tradicionalmente llamado “canto de gallo”, aunque la especialista explicó que ese signo ya no siempre aparece por los cambios en la presentación clínica de la enfermedad. En adultos, la tos puede durar semanas o incluso meses. Puede provocar vómitos después de los episodios, dificultad para dormir e incluso pérdida involuntaria de orina por el esfuerzo repetido de toser.
Aunque en una persona joven y sana puede pasar como una enfermedad molesta pero no necesariamente grave, el riesgo cambia por completo cuando el contagio llega a un bebé. En los niños pequeños, la tos ferina puede causar pausas respiratorias, labios morados, vómitos, agotamiento, dificultad para alimentarse y complicaciones pulmonares. De Moltó advirtió que en menores muy pequeños no se debe esperar a que la tos dure 14 días para buscar atención médica.
Qué dicen los expertos
Si el bebé tose, vomita, se pone morado o presenta dificultad respiratoria, debe ser evaluado de inmediato. El Minsa recomienda que toda persona con tos persistente por más de 14 días acuda a una instalación de salud para recibir evaluación médica y, si corresponde, realizar pruebas diagnósticas. La especialista recordó que muchas personas atribuyen estos síntomas a alergias o resfriados mal curados, cuando en realidad podrían estar cursando tos ferina y transmitiéndola a personas de alto riesgo.
Para las autoridades sanitarias, un solo caso de tos ferina ya representa un brote, porque se trata de una enfermedad prevenible por vacuna. El objetivo de los programas de inmunización es evitar completamente su circulación. Cuando se confirma un caso, los equipos de salud investigan contactos cercanos y familiares, aplican vacunación cuando corresponde y administran antibióticos para cortar la cadena de transmisión.
El esquema nacional de vacunación contempla la inmunización desde el embarazo. Las mujeres deben recibir la vacuna Tdap durante el último trimestre de gestación para transmitir anticuerpos al bebé antes del nacimiento. Luego, los niños reciben dosis a los 2, 4 y 6 meses, con refuerzos a los 18 meses, 4 años y 10 años.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





