
La tragedia del Valbanera lleva a la Pulitzer Mirta Ojito a buscar sus raíces en Canarias
Patricia CorralesLas Palmas de Gran Canaria, 1 jul (EFE).- Salió de Cuba en barco con 16 años, en el éxodo del Mariel que condujo a 125.000 personas a Cayo Hueso (Florida, EE. UU.) en 1980 y "la idea de morir en el mar...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Patricia CorralesLas Palmas de Gran Canaria, 1 jul (EFE). - Salió de Cuba en barco con 16 años, en el éxodo del Mariel que condujo a 125. 000 personas a Cayo Hueso (Florida, EE.
) en 1980 y "la idea de morir en el mar persiguiendo un sueño" le acompaña desde entonces. Ahora, su primera novela, sobre el naufragio del trasatlántico Valbanera en 1919, lleva a Mirta Ojito a buscar en Canarias a sus antepasados: los Quintana Tejeda. La periodista de origen cubano, ganadora del Pulitzer (2001) y un Emmy (2017), confiesa en una entrevista con EFE que ya ha empezado una nueva novela sobre migraciones porque es lo que conoce y "es más viejo que la palabra", como recordaba a sus alumnos en sus clases de reportaje en la Universidad de Columbia el profesor José Moya.
Los detalles
Tras sus trabajos de no ficción 'El mañana' (2006), donde rememora el éxodo cubano del Mariel del que formó parte, y 'La cacería' (2014), sobre el asesinato del inmigrante ecuatoriano Marcelo Lucero en 2008 en Long Island (Nueva York), Ojito ha viajado en 'La memoria de las olas' al naufragio del vapor Valbanera, tragedia que conoció a partir de un libro de Fernando García Echegoyen y que considera el "Titanic olvidado" (488 muertos, la mayoría emigrantes canarios). Impactada por la cercanía de esta historia y tras imaginarse a una mujer corriendo por un viejo barco buscando a su hija, la directora sénior de NBC News Standards en Telemundo Network decidió novelar la vida de su abuela materna, Catalina Quintana. "Murió de cáncer a los 40 años y mi madre siempre me contó que una carta llegada de Canarias hablaba de que habían quedado unas tierras que fueron de los Quintana, que eran isleños", rememora Ojito.
Al acabar su novela, ya a la venta en España y este mes en Chile y México, la autora encontró unos papeles con los que descubrió que su "bisabuelo, Antonio Quintana Tejeda, salió de Canarias en 1869 en un barco hacia Cuba". Su intuición le dice que partió de Gran Canaria -"me han dicho que en el pueblo de Tejeda hay muchos Quintanas"-, así que quiere ir allí a buscar a su antepasados, como hace Mara Denis, la segunda protagonista de su ficción, una periodista que se desplaza a La Palma para un reportaje que no llega a escribir tras descubrir que su bisabuela, Catalina Quintana, fue una de las víctimas del Valbanera. Mirta Ojito creció sabiendo que su familia se iría de Cuba porque sus padres, sobre todo su progenitor, "nunca estuvieron de acuerdo con el régimen" y recuerda que llegó a Estados Unidos siendo una adolescente, sin saber hablar inglés ni conocer los códigos sociales y culturales de ese país, por lo que su conversión en "otra persona después del Mariel" fue "una época de gran aprendizaje".
Al comparar la "bienvenida a la nueva vida" que recibieron los "marielitos" -les recibió en Florida el presidente Jimmy Carter-, con el rechazo que ciudadanos y partidos políticos de Europa muestran estos días respecto de las personas que llegan del este y de África, Mirta Ojito subraya que "emigrar nunca es fácil". "La inmigración siempre representa un riesgo muy grande pero también grandes beneficios, no solamente para el que se va, sino para el que recibe", defiende. De todas las historias de migrantes que ha contado como periodista, rescata "la de los mudos de Queens", que escribió para el New York Times cuando le alertaron de que la Policía había descubierto en ese distrito neoyorquino dos casas donde habían recluido a varias decenas de latinoamericanos, todos sordomudos, que habían traído de forma ilegal al país para explotarlos.
Qué dicen los expertos
"Eran familias enteras con niños. Recuerdo que una vecina me dijo que sabían que ahí pasaba algo porque los niños lloraban y lloraban y nadie los atendía. Por supuesto, no los pude entrevistar, pero conversando con los vecinos pude construir cómo había sido su vida.
Esa historia se ha quedado conmigo", asevera. "Enamorada" de su profesión de periodista, "la más divertida y legal del mundo", que "también conlleva un enorme sacrificio y no es el trabajo mejor pagado", Mirta Ojito asegura que, hoy más que nunca, "vale la pena" ejercerlo, "porque es uno de los pilares fundamentales de la democracia en todos los lugares donde hay prensa libre". Ojito cree que los ataques que recibe hoy el periodismo son "parte del proceso" y defiende que hay que contrarrestarlos con información cada vez más cuidada, al tiempo que advierte de la necesidad de verificar, sobre todo lo que se difunde en redes sociales, en las que ella también se informa, pero "solo hace caso" de las que proceden de fuentes como "El País, EFE, AP, NBC o New York Times", entre otros medios "de toda la vida, que siguen haciendo un gran trabajo".
También reivindica la necesidad de seguir contando historias de personas que migran, "atendiendo a los detalles que nos sorprendan cuando las dejamos hablar, porque entendiendo a otros nos entendemos a nosotros mismos como seres humanos".
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





