
Las luces y sombras de España en la fase de grupos del Mundial 2026: mucha posesión, pocos goles y una tarea pendiente
La selección española selló su pase ayer en un encuentro sufrido, en todos sus sentidos, ante Uruguay. Lo ha hecho como líder del grupo H, invicta y sin encajar ni un solo gol. Tres partidos, dos victorias y siete...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. La selección española selló su pase ayer en un encuentro sufrido, en todos sus sentidos, ante Uruguay. Lo ha hecho como líder del grupo H, invicta y sin encajar ni un solo gol. Tres partidos, dos victorias y siete puntos de nueve posibles que alimentan la ilusión de todo un país.
Hasta aquí, todo bien. El problema es lo que hay debajo de esos números. Un equipo que domina el balón, aunque a veces con la sensación de falta de ideas.
Los detalles
Buen ejemplo de ello fue el debut frente a Cabo Verde. No obstante, una goleada a Arabia Saudí, acompañada de una revolución por parte del seleccionador, hizo desaparecer los fantasmas que, otra vez, resurgieron en el partido contra los charrúas. De nuevo, España controló, acumuló pases, pero cuando veía los espacios reducirse, el juego se convertía en previsible.
Alarma contra Cabo Verde: el debut que nadie esperabaEl estreno en Atlanta contra una de las debutantes del torneo fue un golpe de realidad. España tuvo el 74% de la posesión, tiró 27 veces a portería, pero solo 7 fueron entre los tres palos, y el resultado fue empate. La Selección estaba avisada: Cabo Verde buscaba replegarse y salir al contraataque; plantearon un bloque bajo con las líneas muy juntas.
De la Fuente apostó por Gavi y Ferrán Torres en los costados para buscar superioridad por dentro, pero no había hueco. La consecuencia fue un equipo sin anchura y con una circulación lenta. El mapa de combinaciones del informe FIFA lo confirma: la pareja Rodri-Pedri acumuló el 3,7% de todos los pases del equipo, igualada por Cubarsí-Laporte.
Qué dicen los expertos
La pelota giraba entre centrales y centrocampistas sin encontrar caminos hacia los últimos metros. España lanzó 30 centros en el partido y solo completó 4. Oyarzabal, ejerciendo de falso nueve, recibió apenas 7 pases y ofreció 28 movimientos para recibirlos, de los cuales solo 7 fueron atendidos.
Pese a todo, los goles esperados según la calidad de las ocasiones (xG) fueron de 2,26. Entonces, ¿dónde que pasó? El problema no fue la falta de ocasiones, sino la incapacidad de convertirlas.
Vozinha, el portero caboverdiano, paró cuanto le llegó. Lo más llamativo, sin embargo, fue leer los datos defensivos: España ejecutó 200 presiones, forzó 53 pérdidas al rival y recuperó el balón en una media de 9,61 segundos. Lo que faltó fue imaginación en el último tercio.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





