
Las olas de calor cambian nuestro menú: platos preparados para la nevera de la playa y frutas y verduras que acaban en la basura
Aire acondicionado, horarios cambiados, noches sin dormir, planes a remojo... Las olas de calor cambian nuestras rutinas diarias, pero también transforman nuestra forma de alimentarnos. Lo que compramos, lo que comemos...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Aire acondicionado, horarios cambiados, noches sin dormir, planes a remojo... Las olas de calor cambian nuestras rutinas diarias, pero también transforman nuestra forma de alimentarnos. Lo que compramos, lo que comemos y cuánto gastamos.
Con los termómetros disparados, la gran mayoría de consumidores busca alternativas rápidas, frescas y cómodas para evitar pasar tiempo entre fogones. El resultado es un aumento significativo en la venta de platos preparados, pero también de productos frescos como frutas y verduras. Pero con el calor llega otra amenaza: el desperdicio alimentario.
Los detalles
Frutas, verduras, ensaladas o platos fríos son precisamente algunos de los más sensibles al deterioro cuando aumentan las temperaturas. Como explica Phenix, una empresa especializada en la gestión del excedente alimentario, este cambio de hábitos convierte al verano en una de las épocas más delicadas para el desperdicio. Según los últimos datos disponibles del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, las frutas representan el 32,4% de los productos sin utilizar que se desperdician en los hogares españoles, mientras que las verduras y hortalizas suponen el 13,8%.
En conjunto, ambas categorías concentran casi la mitad del desperdicio de productos no utilizados en el hogar. Este dato cobra especial relevancia en verano, cuando aumenta el consumo de alimentos frescos, ligeros y de temporada. Una temporada que nos exige una mayor planificación para evitar que maduren demasiado rápido, se deterioren o no lleguen a consumirse a tiempo.
Este desperdicio no afecta solo a productos sin utilizar. Los datos del Ministerio también sitúan a las ensaladas y platos de base vegetal entre las elaboraciones con mayor peso dentro del desperdicio alimentario en los hogares; hablamos de gazpachos y ensaladas, por ejemplo, más propensas a acabar en la basura. Esto refuerza la importancia de ajustar cantidades y de conservar correctamente estas preparaciones, tan habituales durante los meses de verano.
Qué dicen los expertos
El aumento de las temperaturas no actúa solo. En verano, el riesgo de desperdicio también se ve multiplicado por cambios de rutina como las vacaciones, los desplazamientos, las comidas fuera de casa o los planes de última hora. Hábitos que pueden causar dificultades en la planificación doméstica, favorecer compras menos ajustadas al consumo real y hacer que algunos productos frescos permanezcan demasiado tiempo sin consumirse.
La única manera de revertir el daño en estos meses tórridos es preocuparnos de cuidar especialmente la conservación de los alimentos. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición recuerda que, en verano, es imprescindible conservar la cadena de frío en comidas al aire libre, manteniendo los alimentos refrigerados hasta el momento de su consumo. En días en la playa, en el campo o de picnic, conviene llevar una nevera portátil con acumuladores de frío para conservar correctamente los productos frescos y evitar que se deterioren antes de tiempo.
Platos preparados, la otra cara de la monedaEn el otro lado del espectro encontramos otra de las grandes tendencias alimentarias de los últimos años: los platos preparados. Los expertos del sector alimentario, consultados en medios como Antena 3, señalan que el consumo de estos productos aumenta hasta un 20% durante los meses de junio, julio y agosto. En episodios de calor extremo, cuando cocinar se convierte en una tarea poco apetecible, las secciones ‘Listo para comer’ del supermercado se convierten en salvavidas.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





