
Linkin Park pone a temblar Santiago en una noche de bajos atronadores y heridas cicatrizadas
O son do CamiñoLinkin Park pone a temblar Santiago en una noche de bajos atronadores y heridas cicatrizadasEl grupo debuta en Galicia con más de 40.000 espectadores, un repertorio cargado de himnos y la certeza de haber...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: O son do CamiñoLinkin Park pone a temblar Santiago en una noche de bajos atronadores y heridas cicatrizadasEl grupo debuta en Galicia con más de 40. 000 espectadores, un repertorio cargado de himnos y la certeza de haber dejado atrás su momento más duro Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarEmily Armstrong, durante la actuación de Linkin Park en el festival 'O Son do Camiño', en Santiago. Cañellas Santiago de CompostelaSantiago de CompostelaSEGUIR AUTORActualizado Sábado, 20 junio 2026 - 01:38Nombrar a Linkin Park es evocar toda una época.
Los primeros MP3, las habitaciones empapeladas con pósters arrancados de las revistas, la rabia adolescente y esa extraña sensación de que nadie en el mundo podía entenderte mejor que un grupo de chavales empeñados en expulsar sus frustraciones a golpe de guitarras afiladas y gritos imposibles de contener. La muerte de Chester Bennington detuvo en seco a uno de los colosos del rock del siglo XXI y dejó la impresión de que algunas historias, sencillamente, no podían continuar. Pero este viernes, en el Monte do Gozo, más de 40.
Los detalles
000 personas han podido comprobar de primera mano que estaban equivocadas. Era, además, una noche especial. Nunca antes Linkin Park había actuado en Galicia.
Las luces se apagaron y Crawling cayó sobre el recinto como una descarga eléctrica. Los bajos resonaban con tanta fuerza que vibraba el suelo bajo los pies del público. Los focos barrían la noche compostelana, las pantallas alternaban destellos blancos y rojos y el Monte do Gozo se convirtió por momentos en una gigantesca caja de resonancia.
Mike Shinoda, recorría el escenario con una sonrisa tranquila, disfrutando quizá de algo que durante años pareció imposible: tocar sin que todo girase alrededor de la ausencia. Porque si algo ha dejado claro esta gira es que Linkin Park ha entrado en una nueva fase. Atrás quedaron las preguntas sobre si la banda podría sobrevivir a la pérdida de Bennington o si sería capaz de escribir un nuevo capítulo sin traicionar su identidad.
Qué dicen los expertos
Y eso se percibe especialmente en Emily Armstrong. A estas alturas ya nadie habla de sustituciones ni de comparaciones permanentes. La vocalista se mueve con autoridad, alternando la furia y la vulnerabilidad que siempre formaron parte del ADN del grupo.
En Santiago volvió a quedar patente la conexión con Shinoda, construida a base de kilómetros, escenarios y meses de convivencia. Hay complicidad en las miradas, en la forma de repartirse las canciones y en la sensación de que la banda ha dejado atrás definitivamente el vértigo de los comienzos. Ya no se trata de demostrar nada.
Se trata, sencillamente, de disfrutar. El público lo agradece. Burn It Down, Waiting for the End, Breaking the Habit, One Step Closer o What I've Done fueron recibidas como viejos himnos que se niegan a envejecer.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





