
“¿Lo de Conguitos viene por el Congo?”: la duda que se ha hecho viral en redes sociales tras la participación de la RD Congo en el Mundial 2026
El partido entre Inglaterra y la República Democrática del Congo del Mundial 2026, disputado en el Atlanta Stadium, dejó algo más que un resultado deportivo. La victoria inglesa por 2-1, que selló el pase del conjunto...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. El partido entre Inglaterra y la República Democrática del Congo del Mundial 2026, disputado en el Atlanta Stadium, dejó algo más que un resultado deportivo. La victoria inglesa por 2-1, que selló el pase del conjunto británico a octavos de final, tuvo también un curioso eco cultural en España: la coincidencia del nombre de la selección africana reactivó el recuerdo de una de las chocolatinas más populares del país, Conguitos. El producto, unos cacahuetes recubiertos de chocolate de la compañía Lacasa, forma parte desde hace décadas del imaginario popular español.
La coincidencia fonética con el país africano generó comentarios y reacciones en redes sociales durante la retransmisión del encuentro, desde comentarios humorísticos hasta otros con connotaciones racistas, así como dudas espontáneas como: “¿Lo de Conguitos viene por el Congo? Su origen se vincula a Lacasa, empresa fundada en 1852 en Jaca (Huesca) como un pequeño obrador de chocolate artesanal, que con el tiempo trasladó su actividad a Zaragoza y amplió su catálogo de productos. Por su parte, la marca Conguitos se incorporó al grupo en 1987, iniciando una etapa de expansión.
Los detalles
La evolución de la imagen de ConguitosLa identidad visual de Conguitos, tradicionalmente asociada a su conocida mascota, ha experimentado una evolución progresiva a lo largo de las décadas. Según análisis publicados por la web especializada Brandemia, la marca ha ido reduciendo de forma gradual la presencia de este personaje en sus envases, en favor de una estética más centrada en el logotipo y en la representación del propio producto. La imagen original del producto, surgida en torno a la década de 1960, se caracterizaba por la representación de figuras humanas caricaturizadas, con rasgos faciales muy marcados, piel oscura y labios prominentes.
En algunas versiones iniciales también aparecían elementos gráficos como lanzas o escenarios simplificados de estilo tribal. Con el paso del tiempo, esa identidad visual fue evolucionando hacia diseños más depurados. Hasta el periodo 2020-2022, el personaje aún aparecía en numerosos envases, aunque con una estética ya modernizada y alejada de las versiones originales.
A partir de ese momento, la transformación se aceleró: entre finales de 2022 y 2023, distintos cambios en el packaging y en la comunicación de la marca redujeron aún más la presencia del personaje, dando paso a un diseño más minimalista centrado en el logotipo. Hacia 2024, la tendencia habría culminado en la desaparición de la mascota en los envases y en la comunicación comercial, consolidando una identidad visual más simple. Este proceso se enmarca en un debate más amplio sobre representación y estereotipos en la publicidad, en el que conviven distintas interpretaciones: desde quienes defienden la revisión de ciertas imágenes por racismo hasta quienes apelan a su contextualización en el momento en que surgieron.
Qué dicen los expertos
En paralelo, en 2024 el bar del Parlament de Cataluña dejó de servir Conguitos tras la percepción expresada por un cliente que aludía a una posible “connotación racista”. Según distintos medios, la decisión fue adoptada por el propio servicio de restauración y no por la Cámara catalana, que no emitió ninguna instrucción al respecto. Memoria cultural y racismo“No hay niña/o negra/o criada en España en los ochenta y noventa que no haya tenido que escuchar repetidamente el soniquete de esa canción”, escribe Marián Cortes Owusu en un artículo publicado en Afroféminas, donde reflexiona sobre el impacto de determinadas referencias publicitarias en la experiencia cotidiana de las personas afrodescendientes en España.
En su texto, la autora recuerda cómo estas expresiones se han mantenido presentes en la memoria de varias generaciones. “Fue una constante en mi infancia, cantada a modo de burla por mis compañeros de escuela”, señala, antes de añadir que “prácticamente no hay afrodescendiente de este país al que no se hayan referido en alguna ocasión como conguito”, subrayando la extensión social del término más allá de su origen comercial. Unos años antes de este artículo, en 2020, se difundió en Change.
org una petición titulada “Lacasa: Dejad de usar la marca Conguitos. Es racista”, en la que se solicitaba a la empresa la revisión o retirada de la marca. En ella se argumentaba que tanto el nombre como la imagen original del producto podían contribuir a la reproducción de estereotipos raciales.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





