
Lo que el “cuello tecnológico” revela sobre el impacto físico de las pantallas
Un pequeño callo en el dedo meñique bastó para abrir la pregunta sobre el posible impacto de la efecto físico de las pantallas en el cuerpo. Al consultar a especialistas, encontró un panorama poco alentador: teléfonos,...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Un pequeño callo en el dedo meñique bastó para abrir la pregunta sobre el posible impacto de la efecto físico de las pantallas en el cuerpo. Al consultar a especialistas, encontró un panorama poco alentador: teléfonos, computadoras y relojes inteligentes pueden relacionarse con cambios en el cuello, la visión, la piel, la fuerza de agarre y la motricidad fina. La inquietud suele centrarse en lo mental, pero el cuerpo también entra en juego.
El texto plantea que parte de esos efectos no siempre se perciben de inmediato, aunque todavía hay margen para corregir hábitos. Si está leyendo esto en el celular, es probable que incline la cabeza hacia abajo para mirar la pantalla. Esa postura de cabeza adelantada puede ejercer hasta 27 kg de presión sobre el cuello.
Los detalles
Con el tiempo, eso puede dañar los discos de la columna, desgastar articulaciones y músculos e incluso reducir la capacidad pulmonar. Ese patrón tiene hasta un apodo: “cuello tecnológico”. El cuerpo también puede cambiar de aspecto de forma permanente.
Con autorización médica, ciertos ejercicios pueden ayudar, pero hay ajustes más simples que se pueden aplicar ya: subir el teléfono hasta la altura de los ojos y colocar la pantalla a una distancia aproximada de un brazo del rostro. La misma recomendación sirve para los monitores de computadora. Algunos especialistas también aconsejan hacer pausas en el uso de pantallas y probar un descanso de 20 minutos cada media hora.
A ese debate e ha sumado otra duda: si el cuello tecnológico causa arrugas en el cuello. “Tiene sentido, en teoría”, dijo Justine Hextall, dermatóloga consultora y miembro del Royal College of Physicians del Reino Unido, en declaraciones recogidas por . Hextall explicó que el estrés repetido provoca arrugas, por lo que inclinarse hacia delante y plegar el cuello de forma constante podría influir.
Qué dicen los expertos
Aun así, aclaró que no existen buenos estudios que prueben ese vínculo y desaconsejó comprar productos para la piel promocionados en internet para ese supuesto problema. Sí mencionó otros riesgos cutáneos, sobre todo para quienes usan relojes inteligentes sin quitárselos nunca. “Un entorno oscuro y húmedo es ideal para las levaduras, así que puede haber irritación o incluso eccema”, señaló.
Y añadió que ese daño en la barrera cutánea también podría favorecer sensibilidad a algunos ingredientes presentes en productos tecnológicos, como níquel, caucho, látex y un grupo de compuestos llamados acrilatos. La salida, según Hextall, es más sencilla: quitarse el reloj inteligente con más frecuencia, lavar la piel y usar una crema barrera si se lleva puesto todo el día. Las tasas de miopía llevan décadas en aumento y la tecnología parece una sospechosa evidente.
Pero Donald Mutti, profesor de optometría de la Universidad Estatal de Ohio, dijo al medio que el problema no opera exactamente de la forma que muchos creen. “Realizamos un estudio longitudinal de más de 20 años sobre el desarrollo ocular de los niños, con atención a factores de riesgo para la aparición y progresión de la miopía”, explicó Mutti. Al estudiar la posible conexión con el trabajo de cerca, como mirar un teléfono a poca distancia de la cara, la respuesta fue “no realmente”.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





