
Los mundos del Mundial
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July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: MundialLos mundos del Mundial Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarMundial de la FIFA 2026: España - BélgicaEFESantiago Muñoz MachadoDirector de la RAE Director de la RAEActualizado Lunes, 20 julio 2026 - 20:34Celebración al ralentí Pocos bailes, un vino de 2. 000 euros para Ferran y el puro de Lamine Sala VOR Es 2010 otra vez y España le sigue venciendo al mal en todas sus formas Crónica España es para siempre El encuentro España-Argentina, que cerró el Mundial anoche y que tuvo a medio mundo pendiente, me trae el recuerdo del gran Jorge Luis Borges. Era el único argentino que detestaba el fútbol y ha dejado para la posteridad una descalificación inolvidable, como propia de su ingenio: "El fútbol es popular porque la idiotez es popular".
Creo que, además, se lo espetó al Flaco Menotti, que fue a visitarlo por cortesía después de ganar el Mundial del 78, el primero de Argentina. Le dijo el escritor al seleccionador al saludarlo: "Usted es muy famoso"; y sin esperar a que el sorprendido campeón del mundo le respondiera, remató con una afirmación muy borgiana: "Es que me ha pedido mi asistenta que le firme un autógrafo". Un picotazo de puro veneno que pasó a formar parte del catecismo de las sagaces ocurrencias de Borges que recitan de coro sus admiradores.
Los detalles
La verdad es que resulta raro que solo viera en el fútbol populacherismo sin valor un escritor hábil como ningún otro para imaginar mundos de ficción inverosímiles, recogidos de sus lecturas o del anecdotario popular, o instalados fuera de las fronteras del espacio y el tiempo. No sé qué acontecimiento ofrece más mundos concurrentes, todos interactuando, que una gran competición de fútbol. Algunos de esos mundos son más provechosos que otros para la alta cultura, pero todos son fuentes de inspiración.
Depende de los aspectos en que se ponga el foco. La mayor parte de la gente va a los partidos, o los ve por la televisión, porque les gusta el fútbol. Cómo no maravillarse con la belleza del juego de la selección española interpretando una sinfonía deslumbrante en la que todos sus individuos siguen con precisión su partitura, circulando, triangulando, pasando el balón.
Algunos han dicho que esa perfección destrona a los equipos asentados sobre el rendimiento de sus estrellas. Pero no creo que sea verdad. Cómo no aplaudir a los grandes genios en acción: una arrancada de Mbappé buscado como un proyectil la portería o un eslalon de Messi entre sus adversarios con el balón cosido al pie hasta encontrar un hueco para el disparo.
Cómo no asombrarse de que una tribu entera de jayanes sea incapaz de bloquear uno de sus envíos de balón dirigido a un jugador situado en mitad del bosque de bigardos. O de los lanzamientos inverosímiles de balón que después de cuarenta metros de vuelo se posan sin estridencias en la bota del destinatario. La perfección técnica y la eficacia de la dominación del adversario, que el público subraya: olé, olé.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.



