
Los residentes regresan a sus casas en medio de la destrucción: "La Guardia Civil nos desalojó, pero no nos dijo hacia dónde ir"
ANDALUCÍALos residentes regresan a sus casas en medio de la destrucción: "La Guardia Civil nos desalojó, pero no nos dijo hacia dónde ir""No se puede hablar de que tomaron un camino erróneo porque no teníamos...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: ANDALUCÍALos residentes regresan a sus casas en medio de la destrucción: "La Guardia Civil nos desalojó, pero no nos dijo hacia dónde ir""No se puede hablar de que tomaron un camino erróneo porque no teníamos información", dice uno de los vecinos sobre el infortunio de los fallecidos Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 12 comentariosJane y Barry llegan a su casa de Los Pinos, pedanía de Bédar, tras su desalojo. Candela Ibáñez (texto)Sergio González Valero (fotografías)Enviados especiales Bédar | Alfaix (Almería)Enviados especiales Bédar | Alfaix (Almería)Actualizado Lunes, 13 julio 2026 - 08:48Directo Incendio en Almería, última hora de Los Gallardos, en directo Incendio en Almería La última gran batida, con perros en busca de víctimas, aunque nadie espera encontrar personas con vida: "Todo es muerte y desolación" Nadie de las más de 1. 400 personas que abandonaron su casa por el incendio de Los Gallardos sabía qué rostro iba a encontrar al regreso.
Entre la noche del sábado y la tarde de ayer, poco a poco los vecinos volvieron a desandar el camino de la huida y con sus propios ojos se quitaron las dudas. Pero antes tuvieron que enfrentarse a un paisaje vestido de un gris difunto -como el que rodea Bédar y conduce a sus pedanías- que les acrecentaba la tensión. A Jane, una británica que tiene casa en la pedanía de Los Pinos desde 1993 y que se instaló definitivamente allí en 2012, el regreso la obligó a detenerse, una vez más, en la curva donde la memoria todavía le conserva el olor del humo.
Los detalles
Allí la muerte aguardaba en el lado derecho del camino y la esperanza al izquierdo. "No sabíamos en qué dirección ir y de repente nos encontramos con las llamas de frente", dice. "Hicimos todo en una maniobra milimétrica para cambiar de dirección, pero era una ratonera, podríamos habernos despeñado por el barranco o haber sido alcanzados por las llamas".
Jane escucha con desazón las opiniones que estos días señalan las supuestas decisiones equivocadas de las 13 personas fallecidas -algunas dentro de sus vehículos- y de la veintena de desaparecidos. "No se puede hablar de que tomaron un camino erróneo porque no teníamos información", explica, "puede que ellos no tuvieran el tiempo de maniobrar que teníamos nosotros o su caravana fuese más grande que la que venía siguiendo nuestro camino". Mientras avanza desde Bédar hasta su pedanía, por un laberinto de carreteras asfaltadas, pistas de tierra y caminos de piedra que parecen colgar sobre el vacío, detiene su furgoneta gris una y otra vez para fotografiar las viviendas de sus vecinos.
Las contempla rodeadas de laderas calcinadas, con la vegetación quemada llegando hasta los mismos umbrales, y le cuesta comprender el extraño pacto que algunas casas parecen haber sellado con el incendio.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





