
¿Los veranos extremos son la nueva normalidad en Europa? Qué dice la ciencia
Europa enfrenta un verano marcado por temperaturas extremas que superan récords y transforman la vida cotidiana en todo el continente. Ciudades como Londres, París y Berlín registran olas de calor con cifras inéditas,...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Europa enfrenta un verano marcado por temperaturas extremas que superan récords y transforman la vida cotidiana en todo el continente. Ciudades como Londres, París y Berlín registran olas de calor con cifras inéditas, mientras 150 millones de personas viven bajo calor extremo y la infraestructura sanitaria y social queda al límite. El aumento de muertes, el cierre de escuelas y los cortes de energía evidencian el impacto de este fenómeno.
La repetición de estos episodios plantea una pregunta inquietante: ¿los veranos extremos se convierten en la nueva normalidad europea? La ciencia señala que el cambio climático impulsa el aumento de la frecuencia, la intensidad y la duración de las olas de calor, aunque persisten diferencias sobre cuán irreversible resulta el cambio y cuáles son los factores exactos que lo aceleran. En este contexto global de temperaturas sin precedentes, los datos más recientes confirman que el calentamiento no da tregua ni siquiera en los años con fenómenos que suelen aportar enfriamiento.
Los detalles
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que 2025 fue uno de los tres años más cálidos jamás registrados, con una temperatura promedio global 1,44 °C por encima del promedio de 1850-1900. Según los datos consolidados, 2024 fue el año más caluroso de la historia, lo que convierte al período 2023-2025 en el trienio más cálido del que se tiene registro. Los últimos once años fueron los más cálidos desde que existen mediciones, y tanto la temperatura superficial como el calor acumulado en los océanos alcanzaron valores récord, incluso bajo la influencia temporal de La Niña, un fenómeno que suele enfriar el clima global.
La revista Nature reunió las opiniones de destacados científicos europeos y australianos que aportaron sus testimonios sobre el avance de los veranos abrasadores y su posible consolidación como nuevo escenario climático en el continente. Olas de calor sin precedentes y el impacto en las ciudades europeasLa ola de calor que atraviesa Europa rompió récords de temperatura en varias ciudades. Un análisis sobre 854 ciudades europeas, elaborado por el grupo World Weather Attribution, detectó que casi la mitad superó o superará sus máximos históricos de estrés térmico este mes.
En países como la República Checa, Lituania y Luxemburgo, todas las ciudades analizadas registraron temperaturas sin precedentes. Varios centros urbanos alcanzaron valores impensados. Mientras Londres se aproximó a los 40 °C, en París se alcanzó esa temperatura.
Qué dicen los expertos
En la ciudad francesa de Pissos, el termómetro marcó 44,3 °C, y en Berlín, Alemania, se reportaron máximas que superaron los 39,9 °C. Sarah Perkins-Kirkpatrick, científica climática de la Australian National University, calificó en su testimonio para la revista Nature como “nada menos que fenomenal” el hecho de que Londres se acerque a los 40 °C en olas de calor que duran cuatro o cinco días. Subrayó que este tipo de eventos eran una rareza y ahora se repiten con mayor frecuencia.
Por su lado, Samantha Burgess, subdirectora del Copernicus Climate Change Service, advirtió: “Las olas de calor han llegado para quedarse, hasta que cerremos el grifo de las emisiones globales. Son más frecuentes, más intensas y duran más”. Esto se debe a que las emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente dióxido de carbono y metano, atrapan el calor en la atmósfera y provocan el aumento de la temperatura media del planeta, lo que favorece la aparición de fenómenos extremos como las olas de calor.
“Lo que antes era raro se ha convertido en un evento regular. Los récords de temperatura se están rompiendo en todas partes y por márgenes considerables”, explicó Erich Fischer, investigador del Swiss Federal Institute of Technology (ETH), en su intervención. Además, comparó la situación con un salto de altura en el que el récord se supera por medio metro, no por uno o dos centímetros.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





