
Álvaro Serrano abre la puerta grande en la novillada inaugural de la Feria de Santander
Juan Antonio Sandoval Santander (España), 18 jul (EFE).- Álvaro Serrano fue el triunfador de la novillada inaugural de la Feria de Santiago de Santander. Salió a hombros por la puerta grande tras cortar una oreja a cada...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Juan Antonio Sandoval Santander (España), 18 jul (EFE). - Álvaro Serrano fue el triunfador de la novillada inaugural de la Feria de Santiago de Santander. Salió a hombros por la puerta grande tras cortar una oreja a cada uno de los utreros de su lote de Montealto, a cambio de dos labores macizas.
Julio Norte dejó una buena sensación en la que sólo faltó rematar con la espada en el quinto. Ignacio Garibay se mostró voluntarioso. Álvaro Serrano hizo de todo con el capote en el primer novillo: de rodillas enjaretó largas afaroladas y verónicas.
Los detalles
Ya en pie, chicuelinas y faroles, variedad y listeza para vencer la tradicional frialdad del público en el ‘abreplaza’. Se afianzó en la arena, siempre muy atalonado para ligarlo por derechazos. ‘Cerillero’ le avisó por el pitón zurdo y se lo echó finalmente a los lomos en una voltereta de órdago.
Cortó la primera oreja del ciclo tras pinchar. Fue capaz de limpiar los muletazos por la mano derecha al cuarto, cosa nada fácil porque soltaba la cara con frecuencia. Fue un novillo con cuajo y pitones de respeto que no lo vendió barato.
Serrano amarró el trofeo que aseguraba la puerta grande con una buena estocada, tanto por ejecución como por colocación. Julio Norte mantuvo en pie y encelado a Capanegra, de escasas fuerzas, a base de temple. El trato sedoso dio aliento al de Montealto, noble y obediente.
Qué dicen los expertos
Edificó una faena amplia en metraje y buen hacer sobre los endebles cimientos de la falta de emoción de su oponente. Las manoletinas finales fueron, no obstante, de infarto, con los lomos de la res barriendo la taleguilla. Sensación de torero hecho que es capaz de llenar la escena sea como fuere el material sorteado.
Además, se tiró a matar en rectitud y dejó el acero enterrado arriba con ligera travesía (oreja). El quinto fue un mulo que se atrincheró en las tablas del tendido 6. Julio Norte entregó todo pero aquello era un imposible.
Dos muletazos en redondo al ralentí quedan en el recuerdo. Tampoco le ayudó Gastadito en la ejecución de la suerte suprema, en la que se demoró. Ignacio Garibay derrochó voluntad ante el tercero, de buenos inicios, que se apagó pronto.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.



