
Madonna ha vuelto full electrónica con una apuesta por la pista de baile como “relato emocional”
Hay artistas que envejecen y hay artistas que se reinventan. Madonna pertenece a una tercera categoría, más escasa y más difícil de sostener: la de quienes regresan. El lanzamiento de Confessions II, su decimoquinto...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Hay artistas que envejecen y hay artistas que se reinventan. Madonna pertenece a una tercera categoría, más escasa y más difícil de sostener: la de quienes regresan. El lanzamiento de Confessions II, su decimoquinto álbum de estudio, no es solo el disco del año para buena parte de la crítica especializada internacional.
Es la confirmación de que, a los 67 años, la reina del pop sigue siendo una fuerza de la naturaleza musical. La pregunta que sobrevuela cada reseña publicada en las últimas 48 horas —en The Guardian, en Rolling Stone, en Pitchfork, en Mojo— no es si el álbum es bueno. Es si Madonna tenía todavía algo genuino que decir.
Los detalles
La respuesta, según el consenso crítico, es sí, y con una contundencia que no se esperaba. “La pista de baile no es solo un lugar. Es un umbral, un espacio ritual donde el movimiento reemplaza al lenguaje”, declara ella al inicio del disco, y esa frase funciona como el manifiesto de todo lo que viene después.
Confessions II es, ante todo, un acto de memoria. La génesis del proyecto se remonta a la gira Celebration de 2024, en la que repasó cuatro décadas de carrera y salió de ese ejercicio con algo inesperado: las ganas de mirar hacia atrás sin nostalgia paralizante, sino con la lucidez de quien ya sabe lo que construyó. Grabado en el estudio londinense de Notting Hill del productor Stuart Price —el mismo arquitecto del Confessions on a Dance Floor original de 2005—, el álbum retoma el formato: 16 canciones encadenadas sin cortes, como una sesión de DJ que dura 64 minutos.
Nueve de esos temas fueron escritos exclusivamente por Madonna y Price, una concentración creativa que la siempre caústica revista online Pitchfork lee como la prueba más clara de que la artista recuperó el control que perdió durante sus años bajo contrato con gigantes del negocio musical como Live Nation e Interscope, período que ella misma describió públicamente como el nadir de su carrera. El disco no persigue las tendencias del momento. Donde sus últimas entregas —Rebel Heart (2015) y Madame X (2019)— intentaron asimilar el trap, el reggaeton y el pop latino con resultados desiguales y por momentos desconcertantes, Confessions II vuelve al house de Chicago, al techno de Detroit y al post-disco de los clubes de Nueva York de los años ochenta.
Qué dicen los expertos
The Guardian señaló que Madonna “parece mucho más cómoda que cuando incorporaba trap en Rebel Heart o cantaba con Maluma en los intentos de Madame X por pegarse al vogue latinoamericano”. Mojo le otorgó cuatro estrellas y subrayó que este regreso “parece haberle concentrado la mente”: menos experimentación global, más pulso electrónico. Esa decisión de volver al centro de gravedad de su obra no suena a rendición.
La escritura del álbum surgió en paralelo al guión del biopic que Madonna desarrollaba para Universal Pictures y que finalmente fue cancelado por diferencias presupuestarias. Algo de esa energía autobiográfica quedó en las canciones. “Danceteria” es el ejemplo más celebrado: una pieza de spoken word —al modo del rap de “Vogue”— que reconstruye las noches de la joven Madonna en el club homónimo del Lower East Side, con menciones a Jean-Michel Basquiat, Keith Haring, Fab Five Freddie y al DJ Mark Kamins, el primero en poner su demo de “Everybody” en una cabina.
Rolling Stone describió la canción como “saturada de distintas generaciones de glamour neoyorquino, traducido a la democracia sudorosa de la pista de baile”. El cierre del álbum, “L. Girl”, es el reverso exacto de esa escena: una balada de guitarra y caja de ritmos que retrata a la artista en sus años de penurias en la Avenida B, con una fragilidad que Pitchfork calificó de inédita en su discografía.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





