
Mariano Rajoy, protagonista inesperado del Francia-España, sigue acumulando críticas y se mantiene firme: “No me voy a poner al nivel de ciertos ministros españoles”
La previa de la semifinal del Mundial entre España y Francia ha quedado eclipsada por una polémica que ha trascendido el terreno de juego. El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy se ha convertido en el protagonista...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. La previa de la semifinal del Mundial entre España y Francia ha quedado eclipsada por una polémica que ha trascendido el terreno de juego. El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy se ha convertido en el protagonista inesperado del duelo después de publicar una columna de opinión en el diario El Debate en la que afirmó que la selección francesa tiene “un altísimo nivel, eso sí, sin franceses”. La frase ha provocado una cascada de reacciones políticas e institucionales a ambos lados de los Pirineos, con acusaciones de racismo y xenofobia, críticas desde el Gobierno español y francés, respuestas de dirigentes de todos los signos políticos e incluso pronunciamientos de representantes del fútbol.
Las palabras de Rajoy, publicadas tras la clasificación de España para las semifinales del Mundial, desencadenaron primero la respuesta del Ejecutivo francés y, horas después, la del Gobierno español. Conforme avanzaba la jornada, la controversia fue creciendo hasta convertirse en un asunto político con dimensión internacional, mientras dirigentes franceses y españoles intercambiaban reproches a cuenta de unas declaraciones que terminaron desplazando el foco del propio encuentro entre ambas selecciones. El Gobierno francés abre la ofensivaLas primeras respuestas llegaron desde París.
Los detalles
El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, calificó las palabras del expresidente español de “absolutamente inaceptables” y sostuvo que no representan “en absoluto lo que es Francia”. Defendió que el país es una sociedad diversa “donde todo el mundo puede desarrollarse y encontrar su lugar” y advirtió de que este tipo de comentarios alimentan los ataques racistas que reciben futbolistas como el capitán de la selección, Kylian Mbappé. A las críticas se sumó la Embajada de Francia en España, que recordó un dato concreto sobre la convocatoria de Didier Deschamps: de los 26 jugadores seleccionados, 23 nacieron en Francia y los otros tres, aunque nacieron en el extranjero, también tienen nacionalidad francesa.
“Todos los jugadores de la selección francesa son franceses”, insistió la legación diplomática. Con el paso de las horas, la respuesta institucional francesa fue aumentando de intensidad. El ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot, aseguró que “Francia no tiene color de piel” y afirmó que cualquier afirmación en sentido contrario responde a “la estupidez, el racismo o una combinación de ambas cosas”.
El jefe de la diplomacia francesa defendió que la selección representa “el mejor rostro” del país y confió en que la mejor contestación llegaría sobre el césped durante la semifinal. También intervino la portavoz del Gobierno francés, Maud Bregeon, quien calificó las declaraciones de Rajoy de “abyectas” y sostuvo que demuestran un “gran desconocimiento de la historia de Francia, de lo que es Francia y del orgullo de los franceses por su selección”. A su juicio, se trata de unas manifestaciones “evidentemente” racistas.
Qué dicen los expertos
Las condenas no quedaron limitadas al Ejecutivo. La ministra de Igualdad Aurore Bergé denunció los “resbalones racistas repetidos” y reivindicó que el deporte debe valorar únicamente el talento de los jugadores. La ministra de Ultramar Naïma Moutchou habló de un “odio metódico y banalizado hacia Francia” y llegó a plantear que la Federación Francesa de Fútbol estudiara posibles acciones legales.
La propia Federación también tomó posición. Su presidente, Philippe Diallo, afirmó que las palabras del expresidente español desprenden un “tufo de racismo intolerable” y rechazó que los futbolistas franceses tengan que recibir “ningún certificado de nacionalidad” de un expresidente extranjero. La polémica alcanzó igualmente a la oposición francesa.
El líder socialista Olivier Faure defendió que Francia “no es una nación étnica”, sino una nación política construida sobre los principios republicanos. El secretario general del Partido Comunista Francés, Fabien Roussel, acusó a Rajoy de recurrir a un “racismo burdo”, mientras que la presidenta conservadora de Île-de-France, Valérie Pécresse, afirmó que el expresidente español demostraba con sus palabras una “incomprensión total” del alma del pueblo francés. Incluso desde Agrupación Nacional, el partido de Marine Le Pen, llegaron críticas.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





