
Merz certifica la muerte del gran caza europeo y apuesta por una cooperación militar más limitada con Francia
DefensaMerz certifica la muerte del gran caza europeo y apuesta por una cooperación militar más limitada con FranciaEl canciller alemán y Macron llegan a la conclusión de que no hay perspectivas realistas de desbloquear...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. DefensaMerz certifica la muerte del gran caza europeo y apuesta por una cooperación militar más limitada con FranciaEl canciller alemán y Macron llegan a la conclusión de que no hay perspectivas realistas de desbloquear las negociaciones entre Airbus y Dassault Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarUna maqueta del caza que iban a desarrollar Airbus y DassaultJulien de la RosaAFPCarmen Valero BerlínBerlínActualizado Miércoles, 10 junio 2026 - 16:48 Audio generado con IAEl canciller alemán, Friedrich Merz, certificó este miércoles en la Feria Internacional Aeroespacial ILA de Berlín el final del mayor proyecto de defensa europea de las últimas décadas. Alemania y Francia han decidido abandonar el desarrollo conjunto del futuro caza de sexta generación FCAS (Future Combat Air System) y sustituirlo por una cooperación más limitada centrada en redes de datos militares y software de combate. La decisión pone fin a casi una década de esfuerzos para construir un avión que debía convertirse en el símbolo de la autonomía estratégica europea y reemplazar a partir de 2040 a los Eurofighter alemanes y a los Rafale franceses.
Lanzado en 2017 por Angela Merkel y Emmanuel Macron, el programa acabó naufragando por los desacuerdos entre los dos gigantes industriales encargados de desarrollarlo: Airbus, que representaba los intereses alemanes y españoles, y la francesa Dassault Aviation. Durante la inauguración de la feria aeronáutica de Berlín, Merz anunció que ambos gobiernos presentarán en julio una nueva iniciativa franco-alemana centrada en la denominada combat cloud, una red digital destinada a conectar aviones, drones, satélites, sensores y sistemas de armas en tiempo real. Según el canciller, los ministros de Defensa de ambos países concretarán el proyecto durante la próxima reunión intergubernamental franco-alemana.
Los detalles
La fórmula permite salvar una parte del programa original, pero supone en la práctica el abandono del elemento central: el avión de combate tripulado que debía convertirse en el gran proyecto industrial militar europeo del siglo XXI. Detrás del fracaso se encuentra una disputa industrial que ni Berlín ni París han conseguido resolver. Durante años, Dassault defendió un papel dominante en el diseño del aparato, mientras Airbus reclamaba un reparto más equilibrado de responsabilidades, tecnología y propiedad intelectual.
A ello se sumaban diferencias estratégicas de fondo: Francia quería un avión capaz de operar desde portaaviones y desempeñar funciones vinculadas a su disuasión nuclear, mientras Alemania perseguía unas capacidades distintas para la Luftwaffe. El desenlace se produjo tras una conversación mantenida la semana pasada entre Merz y el presidente francés Emmanuel Macron durante la cumbre UE-Balcanes celebrada en Montenegro. Ambos dirigentes llegaron a la conclusión de que no existían perspectivas realistas de desbloquear las negociaciones entre las empresas implicadas.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





