
Ministro de Hacienda designado por Abelardo de la Espriella dio indicios sobre el aumento del salario mínimo para 2027: “Debe crecer con la productividad”
El debate por el ajuste del salario mínimo para el 2027 en Colombia volvió a ocupar el centro de la agenda económica tras las declaraciones de Miguel Gómez Martínez, designado como próximo ministro de Hacienda, quien...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. El debate por el ajuste del salario mínimo para el 2027 en Colombia volvió a ocupar el centro de la agenda económica tras las declaraciones de Miguel Gómez Martínez, designado como próximo ministro de Hacienda, quien advirtió sobre los riesgos de incrementos excesivos. En una entrevista concedida a Caracol Radio, el futuro jefe de cartera sostuvo que un alza considerable en el salario mínimo podría comprometer la competitividad y el crecimiento del país. Según el análisis presentado por Gómez Martínez, el cierre de este año, con una inflación prevista en 5,1%, ubica el tema salarial en un contexto delicado.
El designado ministro explicó además que “si aumentar los salarios sacara a la gente de la pobreza y si eso hiciera a los países ricos, hace años que no habrían pobres”, una afirmación que busca desmontar la idea de que los incrementos automáticos garantizan bienestar general. Para el próximo titular de Hacienda, el debate sobre el salario mínimo debe centrarse en la relación directa entre productividad y remuneración. “El salario debe crecer en la medida en que crece la productividad”, recalcó.
Los detalles
Detalló que solo si la economía logra aprovechar mejor sus recursos, innovaciones tecnológicas y formas de organización, se podrá hablar de aumentos sostenibles. Según Gómez Martínez, los avances en eficiencia no se han reflejado en los últimos años, lo que plantea un dilema para la política salarial. El ministro de Hacienda designado señaló que en los últimos periodos la productividad en Colombia se ha mantenido estancada, mientras los incrementos salariales han superado con creces la inflación.
“Hemos subido el costo”, subrayó, y atribuyó a ese fenómeno parte de la presión inflacionaria que afecta el bolsillo de los colombianos. Para Gómez Martínez, aunque los efectos positivos de un aumento salarial se perciben en una primera etapa con mayor consumo, estos se diluyen cuando los precios comienzan a escalar. Gómez Martínez criticó especialmente la decisión tomada en 2025, cuando el ajuste del salario mínimo multiplicó por cuatro o cinco puntos el índice inflacionario.
“No podemos aumentar el salario mínimo cuatro o cinco veces por encima de la inflación, como se hizo de manera populista en el año 2025 para este año”, expresó el designado ministro en diálogo la medio citado. Según su visión, esa medida podría derivar en una “pérdida de competitividad” frente a otras economías. Desde la perspectiva del futuro jefe de Hacienda, los incrementos salariales desmedidos “aumentan los costos de la economía y, por lo tanto, disminuyen las utilidades de las empresas”, una situación que también impacta en la capacidad de generar empleo formal.
Qué dicen los expertos
Gómez Martínez manifestó que “aumentar los salarios tiene que ser siempre una medida de muchísima responsabilidad”. El funcionario anticipó que la próxima administración buscará un equilibrio que permita resguardar el poder adquisitivo de los trabajadores, en particular de los sectores con menores ingresos, pero sin poner en riesgo la estabilidad macroeconómica. “Nosotros tenemos que volver a una política de salarios que sea racional, que proteja naturalmente el poder adquisitivo y sobre todo de las personas de menores ingresos”, subrayó.
El ajuste salarial para 2027, estará condicionado por la evolución de variables como la inflación, el desempleo y el ritmo de crecimiento de la economía. El reto para el gobierno entrante del abogado y presidente electo Abelardo de la Espriella será definir un punto de consenso entre las necesidades sociales y las restricciones fiscales. En la entrevista, Gómez Martínez no descartó la posibilidad de promover una política que vincule de manera más estricta el salario mínimo a la productividad, con el objetivo de evitar presiones inflacionarias y preservar la competitividad del país.
Para el funcionario, la política salarial debe dejar de ser una herramienta de coyuntura y convertirse en un mecanismo de desarrollo sostenible. “El impacto no se ve inmediatamente, pero se va a ver, porque la economía ha perdido competitividad y cada vez estamos siendo menos competitivos con respecto a los demás países del mundo”, insistió.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




