
Más allá de LinkedIn: la IA que conecta a las empresas tecnológicas a clientes sin huella digital
EmprendedoresMás allá de LinkedIn: la IA que conecta a las empresas tecnológicas a clientes sin huella digital Fundada por dos españoles en Londres, la ‘start-up’ Throxy ya factura tres millones de euros tras apenas...
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Una noticia que es portada en la economía: EmprendedoresMás allá de LinkedIn: la IA que conecta a las empresas tecnológicas a clientes sin huella digital Fundada por dos españoles en Londres, la ‘start-up’ Throxy ya factura tres millones de euros tras apenas tres años de existencia y sin haber necesitado casi financiaciónArnau Ayerbe y Pablo Jiménez de Parga, cofundadores de la startup de ventas Throxy en su oficina de Madrid, el pasado 26 de junio. Jaime VillanuevaCaio MattosMadrid - 12 jul 2026 - 05:30CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceFue en una noche del verano de 2023 cuando a Pablo Jiménez, biomédico atraído por la revolución de la IA, se le ocurrió una idea que activaría su carrera como emprendedor. Trabajaba en una empresa de software y sabía lo difícil que resultaba localizar potenciales clientes, sobre todo en el sector industrial, reacio a dejar huella digital.
Su solución consistía en entrenar un modelo de IA capaz de encontrar esas empresas. Más informaciónLa City resiste mejor el Brexit que la economía británica“Siete de cada ocho personas en el mundo no están en LinkedIn. La IA nos ayuda a buscar un perfil específico de una empresa, esté donde esté”, afirma Jiménez, de 25 años.
Detalles económicos
Para llevar la idea a un modelo de empresa acudió a un antiguo compañero de instituto, Arnau Ayerbe, ingeniero informático que trabajaba en Londres desarrollando modelos de IA para JPMorgan. Pese a estar en el mayor banco del mundo, no se sentía satisfecho y decidió dar el salto al vacío: “Todo se movía muy despacio a la hora de implementar un nuevo modelo”, cuenta el ingeniero. Jiménez y Ayerbe fundaron en Londres la start-up Throxy, que en apenas tres años ha conseguido facturar tres millones de euros.
Throxy trabaja para empresas (normalmente tecnológicas o logísticas) que quieren vender sus productos a compañías con poca presencia en internet y que, por tanto, son difíciles de localizar. La start-up utiliza su modelo de IA para rastrear la red y encontrar cualquier dato que permita contactar con ellas. Una vez localizada una empresa, el equipo comercial de Throxy, formado por 40 empleados en Sudáfrica, llama a esas compañías e intenta concertar una reunión con las tecnológicas y logísticas que contrataron el servicio de la start-up.
Ahí, Throxy cobra una comisión por cada reunión conseguida. Las clientes propios de Throxy van desde start-ups de software hasta compañías multimillonarias, como una de gestión hospitalaria que está entre las 500 empresas con mayores ingresos de EE UU. Suelen buscar vender a compañías industriales o educativas del Reino Unido y Alemania.
Más recientemente, Throxy ayudó a un laboratorio de IA británico a concertar varias reuniones que, según Jiménez, han impulsado su facturación de un millón a 30 millones en un par de años. Por lo general, Throxy cierra entre 10 y 30 encuentros al mes para cada cliente.
Los mercados financieros siguen de cerca el desarrollo mientras los inversores evalúan su probable impacto.





