
Evacuados regresan a Bédar tras un incendio 'devastador': "Hemos perdido muchos amigos"
Mar a AlonsoB dar (Almer a), 12 jul (EFE).- Con ceniza bajo las puertas y el olor a quemado en las calles, los evacuados de B dar (Almer a) por el devastador incendio de Los Gallardos han comenzado este domingo a...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Mar a AlonsoB dar (Almer a), 12 jul (EFE). - Con ceniza bajo las puertas y el olor a quemado en las calles, los evacuados de B dar (Almer a) por el devastador incendio de Los Gallardos han comenzado este domingo a regresar a sus hogares: "Hemos perdido muchos amigos", cuenta Irene Matthews a EFE, que a n no sabe c mo estar su casa. En este municipio almeriense de apenas un millar de habitantes conviven desde hace a os vecinos espa oles, brit nicos, belgas y franceses.
Desde el interior de su coche y con la misma ropa desde hace tres d as, asegura que all casi todo el mundo se conoce. Las llamas no llegaron al casco urbano del pueblo, pero s a cortijos de los alrededores. Hay amigos que lo han perdido todo y otros que han perdido a sus familias.
Los detalles
Mentalmente va a costar mucho recuperarse", afirma esta brit nica que vive desde hace 15 a os en B dar. Este es el tercer incendio que Irene presencia en la zona, aunque nunca hab a visto uno avanzar con tanta violencia. Todo ocurri tan r pido que nadie pod a hacer m s", relata.
El jueves, cuando comenz este fuego que ha dejado 12 fallecidos y ha quemado 7. 000 hect reas, iba a celebrar su cumplea os con su hijo. Convencida de que nadie pod a prever la velocidad de las llamas, rechaza la posible irresponsabilidad de quienes han perdido la vida por este fuego: "No es culpa de nadie.
Solo hab a que intentar salir y tener la suerte de seguir aqu ". Reconoce que teme que pueda haber otro incendio: "A partir de ahora siempre pensar s si volver a empezar en cualquier momento. Con este calor y este viento, todo est tan seco que es como un polvor n", afirma antes de regresar a su hogar.
Qué dicen los expertos
A pocos metros, Paquita abre por primera vez la puerta de su vivienda. Todav a se emociona al recordar c mo abandon el pueblo. El sonido insistente de las campanas fue el primer aviso.
Poco despu s, una vecina pas en coche para advertirles de que deb an desalojar el pueblo. Solo cog la bolsa de los medicamentos y nos fuimos", cuenta a EFE esta anciana desde la puerta de su casa. Ella y su marido, ambos con problemas de salud y dependientes de m quinas de ox geno, han pasado los ltimos tres d as refugiados en casa de una sobrina, en Antas, compartiendo habitaci n con otros familiares.
"Est bamos bien all , pero preocupados porque no sab amos lo que nos bamos a encontrar aqu ", explica. Justo en la casa de enfrente, Roc o abre tambi n por primera vez la puerta desde que el jueves sali corriendo con su bolso y nada m s. Antes de entrar descubre una fina capa de ceniza que se ha colado por debajo.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




