
“Nacido para sembrar el caos”: la historia del “hombre pájaro” que mató a ocho enfermeras en una noche y el despiste que lo condenó
El jefe de urgencias del hospital del condado de Cook, Chicago, tenía una noche relativamente tranquila hasta que trajeron a un hombre con las venas cortadas en un claro intento de suicidio. El encargado de un hotel de...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. El jefe de urgencias del hospital del condado de Cook, Chicago, tenía una noche relativamente tranquila hasta que trajeron a un hombre con las venas cortadas en un claro intento de suicidio. El encargado de un hotel de los suburbios lo encontró sangrando y casi inconsciente en la habitación de mala muerte que había alquilado un par de días antes para casi no salir. Lo habían trasladado en una ambulancia al hospital.
Cuando el médico estaba limpiando la sangre de los brazos del presunto suicida quedó al descubierto un tatuaje que lo dejó helado: “Born to raise Hell”, leyó. Apenas se repuso de la sorpresa, continuó curándolo y lo suturó. Lo hizo rápido y corrió al teléfono para avisarle a la policía que allí, en el hospital, estaba el criminal más buscado de la ciudad, el del tatuaje que decía “nacido para sembrar el caos”, el hombre al que los diarios llamaban “asesino en masa”, el tipo que unos días antes había matado a ocho estudiantes de enfermería en una noche de terror.
Los detalles
A Richard Speck la policía lo buscaba sin suerte desde la noche del 14 de julio, la del crimen atroz. Eran cerca de las 23 cuando Speck llamó a la puerta de la residencia para estudiantes de enfermería del Hospital Comunitario del Sur de Chicago y, creyendo que era una compañera, Corazón Amurao, abrió sin siquiera preguntar quién estaba del otro lado para encontrarse frente a un hombre que empuñaba una pistola. La empujó hacia adentro y la obligó a guiarlo al lugar donde estaban reunidas sus compañeras.
Al principio, cuando el asaltante les ordenó vacías sus bolsos, las jóvenes mujeres creyeron que se trataba de un simple robo, pero después se desató el infierno. Siempre bajo amenaza, las ató de pies y manos, y se llevó a una de ellas a la habitación. Volvió solo al rato y obligó a salir a otra.
En dos ocasiones sonó el timbre de la residencia y el propio Speck abrió la puerta pistola en mano. Así redujo a otras dos jóvenes hasta sumar nueve cautivas. Durante las horas siguientes, una por una, golpeó salvajemente a ocho de ellas, violó a algunas y las mató.
Qué dicen los expertos
Tres murieron estranguladas, otras cinco fueron acuchilladas. Era de madrugada cuando Speck creyó que las había matado a todas, tomó el dinero que tenían y se fue cerrando la puerta de la residencia a sus espaldas. En su raid de muertes perdió la cuenta de las mujeres que tenía secuestradas y no se dio cuenta de que una de ellas, Corazón Amurao, la misma que le había franqueado la entrada, había logrado arrastrarse y esconderse debajo de una cama.
Eso le salvó la vida. La chica, aterrorizada, se quedó horas en su escondite, hasta que logró desatarse, se asomó por una ventana y pidió auxilio a los gritos. Los primeros policías en llegar encontraron cadáveres en casi todas las habitaciones de la residencia y gracias a Amurao pudieron identificar a todas las víctimas de inmediato.
Eran Gloria Davy, Suzanne Farris, Mary Ann Jordan, Patricia Matusek, Nina Schmale, Pamela Wilkenning, Merlita Gargullo y Valentina Pasión. Tenían entre 19 y 24 años. En la comisaría, Amurao dio una minuciosa descripción del asesino que permitió elaborar un retrato robot y brindó también un dato clave: el tatuaje en uno de sus brazos con la inscripción “Born to raise Hell”.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.




