
Ormuz, el gran interrogante del acuerdo de paz
GUERRA CONTRA IRÁNOrmuz, el gran interrogante del acuerdo de pazLa aparente reapertura del estrecho hunde el precio del petróleo e invita a pensar en una normalización de los suministros energéticos en todo el mundoUn...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: GUERRA CONTRA IRÁNOrmuz, el gran interrogante del acuerdo de pazLa aparente reapertura del estrecho hunde el precio del petróleo e invita a pensar en una normalización de los suministros energéticos en todo el mundoUn hombre, en el agua, frente a varios barcos varados en el estrecho de Ormuz. Amirhosein Khorgooi (AP Photo/Amirhosein Khorgooi)Ignacio FarizaMadrid - 15 jun 2026 - 08:32CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceLa ecuación de la última guerra en Oriente Próximo empezó con un sinfín de incógnitas a despejar sobre Irán: su poder de resistencia frente a los bombardeos, que fue mayor de lo esperado, su habilidad para recomponer su arsenal militar, también superior a lo previsto, contra todo pronóstico, o su capacidad para cerrar el estrecho de Ormuz, que ha mantenido prácticamente desde el inicio de la confrontación. Hoy, acuerdo mediante, los mayores interrogantes se posan sobre esa lengua de mar, de apenas 34 kilómetros en su punto más angosto pero por la que transita la quinta parte del petróleo y el gas natural licuado (GNL) que consume el mundo: ¿podrán pasar libremente los buques a partir del viernes o habrán de pagar algún peaje?
¿Se lo creerán las armadoras y, aún más importante, las aseguradoras? ¿De verdad se guarda Teherán, como ya ha deslizado, la carta de clausurarlo de nuevo si las cosas vuelven a torcerse en los próximos meses? Decenas de buques, en el estrecho de Ormuz, vistos desde Musandam (Omán), en una fotografía tomada el domingo.
Los detalles
Stringer ()La promesa ―una de tantas, otra más― del presidente de Estados Unidos es que el estrecho volverá a la normalidad “inmediatamente”. “Estará abierto para todos”, sugirió Donald Trump el sábado. “Barcos del mundo: ¡arranquen motores!
¡Que fluya el petróleo! “, añadió el domingo, cuando el pacto ya era un hecho pese a que Irán seguía sin decir esta boca es mía. A la espera de que sea verdad ―esta vez sí― están más de medio millar de barcos de todo pelaje, de graneleros a cargueros, de petroleros a metaneros, que llevan más de tres meses atrapados en la zona y que deberían ganar pronto el océano Índico.
Un alivio para los miles de marineros a bordo de esos buques, algunos de ellos en condiciones que rozan lo inhumano. Al fin una buena noticia tras 105 días de calamidades. Fin, o eso parece, a su calvario.
De cumplirse las palabras del republicano, el salto sería de gigante respecto a la situación actual. Aunque en las últimas semanas el doble muro sobre Ormuz estaba siendo mucho más poroso, con decenas de cruces al día, los buques que osaban hacerlo solo tenían tres alternativas: pactar con la Guardia Revolucionaria iraní, salir escoltados por la Marina estadounidense o apagar el transpondedor —para evitar ser detectados— y jugársela.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





