
Panamá incorporará baterías para almacenar energía en sus próximas licitaciones
Panamá dará un nuevo giro a su política energética al incorporar por primera vez sistemas de almacenamiento con baterías en las próximas licitaciones de potencia y energía previstas para 2027, una decisión que marca el...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Panamá dará un nuevo giro a su política energética al incorporar por primera vez sistemas de almacenamiento con baterías en las próximas licitaciones de potencia y energía previstas para 2027, una decisión que marca el ingreso formal de una tecnología que durante años fue impulsada por el sector eléctrico, pero que no había logrado incorporarse debido a la ausencia de un marco regulatorio específico. El anuncio fue realizado por el secretario nacional de Energía, Rodrigo Rodríguez, durante la inauguración del foro Energyear Centroamérica 2026, donde confirmó que los sistemas de almacenamiento tendrán “una importante participación" dentro del nuevo programa de licitaciones que será presentado entre noviembre y diciembre de este año. “Los sistemas de almacenamiento con batería van a tener una importante participación en las próximas licitaciones“, afirmó el funcionario al explicar que actualmente se revisa el Programa de Licitaciones para definir las tecnologías elegibles y la capacidad que requerirá el sistema eléctrico panameño.
Aunque las baterías son ampliamente utilizadas en mercados eléctricos de América, Europa y Asia, Panamá aún no las había incorporado dentro de sus procesos competitivos para contratar generación de energía. Durante los últimos años, asociaciones empresariales, desarrolladores y especialistas habían insistido en la necesidad de crear reglas que permitieran la participación de estos sistemas, argumentando que el mercado eléctrico panameño fue diseñado antes de que el almacenamiento adquiriera el papel estratégico que hoy tiene en la transición energética. El almacenamiento no encajaba claramente dentro de las categorías tradicionales de generación, transmisión o distribución establecidas por la legislación panameña, situación que impedía definir cómo debía remunerarse esta tecnología dentro del mercado mayorista.
Los detalles
Su incorporación representa uno de los cambios más importantes para la planificación energética nacional en los últimos años. A diferencia de una planta convencional, las baterías no producen electricidad por sí mismas. Su función consiste en almacenar energía cuando existe abundante producción —por ejemplo, durante las horas de mayor radiación solar o cuando los parques eólicos registran fuertes vientos— para liberarla posteriormente cuando la demanda aumenta o disminuye la generación renovable.
Esto permite estabilizar la red eléctrica, reducir interrupciones y disminuir la necesidad de encender plantas térmicas que funcionan con combustibles fósiles. Actualmente el país enfrenta un intenso episodio asociado al fenómeno de El Niño, que ha reducido significativamente los aportes de agua a los embalses hidroeléctricos y obligado al sistema a incrementar el uso de generación térmica para cubrir la demanda nacional. Las cifras del Centro Nacional de Despacho muestran ese cambio en la matriz energética.
Durante la jornada de este martes, la energía solar aportaba el 38,65% de la generación nacional, seguida por la generación térmica con 33,58%, la hidráulica con 15,65% y la eólica con 12,12%. En determinados momentos del día, la generación renovable supera ampliamente el consumo instantáneo o presenta variaciones rápidas debido a cambios en la radiación solar o la velocidad del viento. Sin sistemas de almacenamiento, parte de esa energía puede desperdiciarse o el operador del sistema debe recurrir posteriormente a plantas térmicas cuando cae la producción renovable.
Qué dicen los expertos
Las baterías permiten precisamente absorber esos excedentes y entregarlos nuevamente durante las horas de mayor consumo o cuando disminuye la producción hidroeléctrica, solar o eólica, aumentando la flexibilidad y confiabilidad del sistema eléctrico. Rodríguez explicó que la Secretaría de Energía realiza una evaluación detallada para definir las necesidades futuras del parque de generación. “Estamos haciendo una evaluación muy detallada, con mucha conciencia, donde estamos determinando los requerimientos de la demanda, el parque de generación que queremos seguir modelando y queremos tener la certeza de poder incorporar tecnologías nuevas“, señaló.
El funcionario añadió que los procesos de contratación deben diseñarse con suficiente anticipación para ofrecer seguridad a los inversionistas y permitirles preparar propuestas competitivas. El anuncio se produce después de las licitaciones adjudicadas este año dentro del plan 2026-2028, que incorporaron nueva capacidad renovable y adjudicaron prácticamente la totalidad de la potencia y energía requeridas por el sistema. El primero estuvo dirigido a incorporar nueva capacidad de generación renovable, principalmente a través de proyectos eólicos e hidroeléctricos que comenzarán a operar en los próximos años.
El segundo consistió en una licitación de largo plazo destinada a fortalecer el mercado de contratos y registró una participación récord: recibió más de 70 propuestas y permitió adjudicar prácticamente toda la potencia y la energía requeridas. La próxima etapa, sin embargo, podría representar un cambio mucho más profundo: por primera vez Panamá dejará de contratar únicamente generación eléctrica para comenzar también a adquirir capacidad de almacenamiento, una herramienta considerada esencial para sostener una matriz cada vez más dependiente de fuentes renovables intermitentes y reducir la exposición del país a eventos climáticos extremos como el actual fenómeno de El Niño.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





