
Plan de pagos por un bebé: los chats para captar a las mujeres de Córdoba que vendieron sus vientres por 10 mil dólares
Hay un chat en manos de la Justicia federal cordobesa, uno de tantos en el expediente que investiga a las clínicas Fecundart y Nascentis, dedicadas a tratamientos de fertilidad. En este expediente, según la acusación de...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Hay un chat en manos de la Justicia federal cordobesa, uno de tantos en el expediente que investiga a las clínicas Fecundart y Nascentis, dedicadas a tratamientos de fertilidad. En este expediente, según la acusación de la Justicia federal, mujeres jóvenes y pobres eran captadas para la gestación de bebés, para que luego entregaran a los niños a parejas argentinas por dinero, montos de 10 mil a 18 mil dólares. Muchas de estas mujeres ya eran madres previamente.
La oferta fue detallada precisamente en el chat en cuestión, casi como si fuera un paquete turístico: 18. 200 dólares en total, con 350 dólares mensuales y 12 mil tras el parto. Habría bonos por “seriedad y puntualidad”, dos mil dólares más, más otros 300 dólares en ropa.
Los detalles
Es inquietante si uno entiende que, del otro lado de la conversación, hay una vida humana en el medio. Otro plan de pagos se discutía en conversaciones similares, siempre como un folleto. En otro chat, el esquema detallaba un bono final de 5 mil dólares y un iPhone13 ”a partir del momento en que quedás embarazada”.
El problema, aquí, y en cualquier otro caso similar, es el marco legal. En la Argentina, subrogar un vientre no es delito, tampoco venderlo, como ocurre, por ejemplo, en Ucrania o Estados Unidos, donde un vientre puede costar hasta 15 veces más que en Córdoba capital. Sin embargo, puede existir un delito en torno a la situación.
Para tres fiscales, las mujeres en este caso cordobés fueron captadas y explotadas en su vulnerabilidad, presuntas víctimas del trata de personas. Así, a mediados de mayo, el juez Alejandro Sánchez Freytes, precisamente, procesó por el delito de trata agravada por abuso de una situación de vulnerabilidad al médico cirujano José Antonio Pérez Alzaa, de 66 años, uno de los socios de Grupo Fecundart y director de la clínica al momento de los hechos- y a Paula Mariana Liendo, de 52 años, cuñada de Pérez Alzaa, ex monotributista, administradora de departamentos según ella misma. En el caso de Fecundart, dos mujeres fueron señaladas como víctimas.
Qué dicen los expertos
El abogado Nicolás Enrique Gigena, vinculado a Nascentis, fue procesado por cinco víctimas. Los delitos: otra vez, trata agravada y tentativa de falsedad ideológica, mentir en un documento público. El embargo global que impuso el juez es notable: más de mil millones de pesos.
La investigación a cargo del fiscal federal Enrique Senestrari, el fiscal general Carlos Gonella y la PROTEX -el área de la Procuración que investiga delitos de trata con la fiscal Alejandro Mangano- delineó los roles en torno a Fecundart, ubicada en el barrio Nueva Córdoba, así como el mecanismo que supuestamente empleaban para marcar a las prestadoras de vientres, un tanto perverso. “La clínica Fecundart habría establecido, en muchos casos, un primer contacto con las víctimas a través de sus “donaciones de óvulos”“, asegura un documento del expediente, lo que permitía conocer la identidad de la mujer explotada. El mismo esquema habría sido aplicado en el caso de la clínica Nascentis.
La falsedad ideológica por la que se procesó a Gigena -un delito grave para un abogado- se centra en documentos en torno a los bebés mismos, con acuerdos firmados entre las madres y los padres que contrataban al vientre, que debían ser homologados por la Justicia de familia cordobesa. En esos acuerdos supuestamente truchos, Gigena habría invocado “una amistad” entre las madres y las parejas “que en los hechos resultaba inexistente, así como también habría descripto un supuesto fin altruista y filantrópico como único móvil de la mujer gestante”, aseguró Sánchez Freytes en su procesamiento. Entre la documentación secuestrada al abogado se encontró un archivo titulado “Acuerdo Privado Entre Partes – De fecha Voluntad Procreacional – Compensación Económica”, con fecha del 2 de febrero de 2022 “a través del cual los padres intencionales se comprometen a efectuar a favor de la gestante una compensación económica de diez mil dólares”.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





