
Podar las hojas de los árboles después de la ola de calor: cómo hacerlo y en qué casos hay que actuar
En los últimos años, los casos de calor extremo y sequía han afectado especialmente a jardines y áreas verdes en España. Expertos como Alejandro Sáez, especialista en calor extremo de la Organización Meteorológica...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. En los últimos años, los casos de calor extremo y sequía han afectado especialmente a jardines y áreas verdes en España. Expertos como Alejandro Sáez, especialista en calor extremo de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierten que los episodios de canícula serán cada vez más frecuentes. Argumentos que cada vez se ponen menos en duda, a pesar de los intentos de los negacionistas de subestimar el cambio climático.
Los expertos advierten que las olas de calor intensas provocan daños visibles en árboles y arbustos, incluso en especies consideradas robustas. Esta situación, que los climatólogos anticipan como cada vez más frecuente, se traduce en la presencia de ramas y hojas completamente secas tras semanas de altas temperaturas. El impacto de estos fenómenos no solo se percibe en la pérdida de vitalidad de los espacios urbanos, sino también en la alteración de los ciclos normales de crecimiento de las plantas.
Los detalles
Muchas especies muestran síntomas de estrés hídrico con mayor rapidez y las consecuencias sobre la vegetación se amplifican con cada nuevo episodio de altas temperaturas. El ‘efecto secador’ no ayudaCon las recientes olas de calor, se está empezando a popularizar un término para describir a estas situaciones: el “efecto secador de pelo”, que se refiere a una sequía repentina, un fenómeno al que los especialistas se refieren con una expresión anglosajona: Heat Wave Flash Drought (HWFD, por sus siglas en inglés), que se puede traducir literalmente como una ola de calor y sequía repentinas. Este fenómeno repentino y extremadamente rápido, acuñado de esta manera por su similitud con cómo actúa un secador de pelo, se caracteriza por un viento ascendente que sopla sobre terrenos con vegetación que experimenta altas temperaturas, cercanas o superiores a los 40 °C, y muy baja humedad.
Afecta tanto a los ejemplares más jóvenes, particularmente vulnerables, con raíces poco profundas o ramas ya debilitadas por el ambiente extremadamente árido, como a los árboles maduros, que también pueden exhibir hojas quemadas. Cómo podar después de la ola de calorPor regla general, no se poda en verano porque no tiene sentido aumentar el estrés que ya soporta el árbol. De hecho, la poda provoca tensión debido a las lesiones que sufre, lo que además facilita la entrada de hongos y otros patógenos.
Con un árbol ya debilitado por la sequía, podarlo y causarle aún más sufrimiento sería prácticamente condenarlo. Quitar las ramas dañadas por la ola de calor no salvará al árbol, así que lo mejor es esperar a que mejore el tiempo… Sobre todo porque, cuando el verano aún no ha terminado, lamentablemente siempre puede producirse otra ola de calor. Sin embargo, con ciertas consideraciones, esta práctica de jardinería veraniega puede ser beneficiosa para ciertos tipos de árboles y plantas, como los rosales, algunos frutales y arbustos ornamentales.
La poda en verano puede ser una herramienta valiosa para mantener la salud y el aspecto de los jardines, siempre y cuando se realice con cuidado y conocimiento. Algunas de las precauciones para evitar dañar las plantas tienen que ver con la hora del día en la que se realiza, mejor siempre en los momentos más frescos; evitar el estrés hídrico, asegurándose de regar adecuadamente antes y después de la poda para ayudar a la planta a recuperarse; y evitar talas drásticas, limitándose a eliminar ramas muertas, dañadas o que interfieran con el crecimiento adecuado y siempre utilizando herramientas limpias y afiladas para hacer cortes limpios y evitar la propagación de plagas.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




