
Por esto nos gusta el fútbol
Mundial de Fútbol | Ida y vuelta Por esto nos gusta el fútbolLos equipos más o menos buenos pueden pasarse dos o tres minutos seguidos demostrando, con pases elegantes y perfectamente superfluos, cuánto dominanLionel...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Surgen avances clave en el escenario mundial. Mundial de Fútbol | Ida y vuelta Por esto nos gusta el fútbolLos equipos más o menos buenos pueden pasarse dos o tres minutos seguidos demostrando, con pases elegantes y perfectamente superfluos, cuánto dominanLionel Messi disputa el balón con Xaver Schlager, en el partido entre Argentina y Austria, el 22 de junio en Dallas, EE UU. Kenneth Fernandez (EFE)Martín Caparrós26 jun 2026 - 15:08CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceEsto, querido lector, es una correspondencia entre dos de las grandes plumas de las letras hispánicas. Martín Caparrós y Juan Villoro, amigos y fanáticos futboleros, iniciaron una conversación –íntima y pública al mismo tiempo– con la excusa de la celebración del Mundial de Qatar, en 2022.
Ahora, cuatro años más tarde, retoman esa misma seríe, titulada ‘Un mundial de ida y vuelta’, para seguir con idéntica pasión el día a día de este otro Mundial que acogen EEUU, México y Canadá. Por esto nos gusta el fútbol, ¿no, Granjuán? Por noches como esta, porque a veces pasan cosas como esta, la rebelión, la derrota del orden, un pequeño David sudaca ganándole al Goliat más germano de todos, un país desdeñado y pequeñito subyugando –cuando ya no le quedaba más salida– a una gran potencia del planeta.
Los detalles
Noches en que recupera su sentido aquello que le da sentido al fútbol, esa presunción de que “en la cancha son 11 contra 11”. Una idea alentadora en un mundo donde la posibilidad del 11 contra 11 es tan remota, donde suelen ser seis mil contra siete, donde todo se compra o se impone. Sí, es cierto que la mayoría de los ecuatorianos no juega en Ecuador, que son activos del Chelsea o del Bayern o del PSG pero aún así: nos hacemos los tontos, nos enroscamos la bandera ajena y gritamos porque nos gusta que pasen estas cosas.
Más allá de estas exaltaciones, mi querido, debo pedirte disculpas por la demora en contestarte, pero es que en estos días la paz fue conmigo, o mejor dicho, yo con ella. La Paz es uno de los grandes hospitales públicos de Madrid, y allí tuve que quedarme un par de días para unos estudios. ¿Te acuerdas de cuando la idea de que nos estudiaran nos alentaba, parecía una confirmación?
Otra vuelta te cuento sobre el fascinante, espeluznante mundo de la internación, las batallas que no vemos si no estamos peleando. Por ahora sólo quiero decirte que cada vez me convenzo más de que deberíamos empezar a medir el nivel de civilización de las sociedades según la calidad de la salud pública que ofrecen. La salud o sanidad pública es una cumbre civilizatoria: si hace miles de años empezamos a organizarnos para vivir en grupo, ahora intentamos organizarnos para que todos puedan curarse cuando lo necesitan.
La palabra clave es todos: que todos tengan derecho a los mismos cuidados.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





