
Por qué aprender a perder puede ser tan importante como ganar en el deporte
Una relación sana con el deporte parte de una paradoja: aunque la alimentación concentra buena parte de la conversación sobre salud, la inactividad pesa más en la epidemia de obesidad en Estados Unidos, según escribió...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Una relación sana con el deporte parte de una paradoja: aunque la alimentación concentra buena parte de la conversación sobre salud, la inactividad pesa más en la epidemia de obesidad en Estados Unidos, según escribió Harvey Hahn en textos publicados por Centerville Health y Life and Health Magazine. Hahn sostiene que la afición por mirar deporte no se ha traducido de forma necesaria en una vida más activa. Su reflexión no se centra en el espectáculo deportivo, sino en el paso desde el juego espontáneo de la infancia hacia una relación con la actividad física cada vez más marcada por el resultado.
De niños, explica el autor en los textos citados, jugar surge de forma natural. Correr, esconderse, perseguirse o nadar en una pileta, un lago, el mar o incluso en un charco de barro responde al simple placer de moverse. Después llega una etapa en la que patear, atrapar o lanzar una pelota sigue formando parte de ese impulso lúdico.
Los detalles
Según el artículo, los niños incluso inventan sus propias reglas y adaptan los juegos con una lógica más cercana a la imaginación que a la competencia formal. Más tarde aparecen los deportes organizados, con reglas y marcadores que separan con claridad la victoria de la derrota. Hahn describe que, en ese punto, la alegría de correr o saltar empieza a mezclarse con otra exigencia: hacerlo de la forma que lleva a ganar.
El autor no cuestiona la idea de ganar ni el esfuerzo por rendir al máximo. Lo que pone en discusión es el costo de convertir el deporte en una búsqueda de estadísticas, reconocimiento personal o triunfo a cualquier precio. Investigaciones del American College of Sports Medicine advierten que la presión excesiva por el rendimiento en el deporte infantil puede generar consecuencias negativas en la salud mental y física de los menores.
Según sus documentos de consenso, los niños expuestos a ambientes deportivos altamente competitivos presentan un mayor riesgo de ansiedad, estrés y abandono temprano de la actividad física, lo cual contradice los beneficios esperados para la salud a largo plazo. Para examinar esa tensión, el texto cita el caso de un partido escolar femenino de básquet en California que terminó 161 a 2. La diferencia desató críticas contra el entrenador del equipo ganador, a quien acusaron de acoso al rival y suspendieron, pese a que retiró pronto a sus titulares y ordenó frenar la presión defensiva.
Qué dicen los expertos
Además, un estudio publicado en JAMA Pediatrics subraya que los entornos deportivos que refuerzan el valor del esfuerzo y la superación personal, por encima del marcador, favorecen una relación más duradera y saludable con la actividad física. Los autores concluyen que el balance entre competencia y diversión ayuda a consolidar hábitos activos en la adolescencia y la adultez, reduciendo el riesgo de enfermedades asociadas al sedentarismo. Ante esa reacción, el presentador deportivo Colin Cowherd afirmó en una cita recogida por ambas publicaciones: “Las niñas lo habían superado en 15 minutos.
¿Saben quiénes no podían superarlo? Los padres… Quieren que sus hijos tengan lucha y firmeza, pero les asusta el proceso para llegar ahí. Pasando vergüenza… ¿Cómo se consigue firmeza?
No la consigues ganando 161-2… Alguien perdió un partido de baloncesto. Nosotros nos sentimos incómodos. A partir de ahí, Hahn dirige la atención a otra presión frecuente: la expectativa de que el deporte abra la puerta a una beca o a una carrera profesional.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





