
Ser hombre es esto
MANERAS DE VIVIRColumnaiArtículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: MANERAS DE VIVIRColumnaiArtículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordadoSer hombre es estoAy, qué lento es todo.
Qué difícil es cambiar el rumbo de la obsoleta pero masiva e inercial sociedad sexista iEl audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias. La mano de un hombre con las uñas pintadas. iStockphoto / Getty ImagesRosa Montero21 jun 2026 - 05:30CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceUn instituto español.
Los detalles
Una clase de 3º de ESO. A la salida, el profesor habla con un alumno, lo llamaremos X, y, tras elogiar las uñas que lleva (multicolores y con una perfecta manicura), le pregunta si le han causado algún problema. X rompe a llorar: le insultan de manera reiterada todos los días.
Aun así, añade X, se siente feliz en este instituto. , pregunta el profesor. “Porque al menos en este no me tiran piedras”.
El profesor es Agustín Zaragozá, escritor y profesor de Filosofía en Alcoy (Alicante) y además agente de Igualdad y experto en Prevención del Consumo de la Pornografía. Tiene 45 años y lleva 10 dando talleres, charlas y cursos de formación en torno a lo que él ha titulado “(Des)aprender la masculinidad”. Habla en institutos o en teatros que llena con 400 chicos, pero también imparte talleres para profesores y otros agentes sociales; este mes, por ejemplo, va a dar una formación de cuatro horas en el sindicato de UGT en Valencia.
Qué dicen los expertos
Una de las frases más conocidas de Simone de Beauvoir es “no se nace mujer, se llega a serlo”. Y es que, en efecto, el estereotipo tradicional femenino no es algo natural ni biológico, sino una construcción social que se nos va imponiendo desde que nacemos. Pues bien, podemos decir lo mismo de los varones: el hombre no nace, se hace.
Pero, claro, como en este absurdo teatrillo del sexismo a los hombres les ha tocado el mejor papel, han tardado más en darse cuenta de que es una imposición artificial y de que también pagan un alto precio por ello, como, por ejemplo, la represión de las emociones, o el tener que ser siempre más duros, más fuertes, más valientes, más más. En palabras de Agustín, a los hombres los meten en una caja de masculinidad “y ese molde que nos impone la sociedad por el hecho de ser hombres es violencia. Es violencia porque no se nos da la oportunidad de decidir si lo queremos o no.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





