
Shindo Renmei, la secta japonesa que asesinó a quienes aceptaban la derrota de Japón tras la Segunda Guerra Mundial
La rendición de Japón en agosto de 1945 marcó el final de la Segunda Guerra Mundial, pero no puso fin al conflicto para todos. En Brasil, donde desde comienzos del siglo XX se había asentado la mayor comunidad japonesa...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. La rendición de Japón en agosto de 1945 marcó el final de la Segunda Guerra Mundial, pero no puso fin al conflicto para todos. En Brasil, donde desde comienzos del siglo XX se había asentado la mayor comunidad japonesa fuera de Asia, una organización ultranacionalista se negó a aceptar la derrota del Imperio y emprendió una persecución contra quienes sí la reconocían. El saldo fue de al menos 23 asesinatos cometidos dentro de la propia colectividad, en uno de los episodios más violentos y menos conocidos de la posguerra.
La historia fue reconstruida por el analista internacional Andrei Serbin Pont durante una columna en Infobae al Mediodía. En el programa explicó cómo el aislamiento de miles de inmigrantes japoneses, sumado a la desinformación y al fanatismo ideológico, terminó derivando en una ola de violencia que se extendió durante varios años después del fin de la guerra. “Después de Hiroshima, una secta ultranacionalista de inmigrantes japoneses que vivían en San Pablo se negó a creer la derrota de 1945 y asesinó al menos a 23 de sus propios compatriotas por aceptarla”, resumió Serbin Pont.
Los detalles
Según explicó, el contexto fue determinante: Brasil le declaró la guerra a Japón recién en junio de 1945 y, durante ese período, prohibió la circulación de diarios, radios y otros medios de comunicación en japonés. Como consecuencia, gran parte de la comunidad quedó prácticamente incomunicada y dependía de la información difundida por los medios brasileños. “Se convierten completamente dependientes de los medios de comunicación brasileños”, señaló.
Ese escenario alimentó una profunda fractura dentro de la colectividad. “Esto divide durante los próximos dos años, estamos hablando del 46 y del 47, a la comunidad japonesa entre los Kachi-gumi, que son los vencedores, y los Makegumi, que son los derrotistas”, explicó el analista. Los primeros, generalmente inmigrantes con menor integración a la sociedad brasileña, sostenían que Japón jamás había sido derrotado y que las noticias eran una manipulación de Occidente.
Los segundos, en cambio, aceptaban la rendición y por ese motivo eran considerados traidores. Fue en ese contexto donde ganó protagonismo Shindo Renmei, una organización liderada por un coronel retirado del Ejército Imperial Japonés que transformó esa convicción en una campaña sistemática de persecución. Serbin Pont explicó que el grupo contaba con un brazo operativo conocido como Tokkotai, encargado de ejecutar las represalias.
Qué dicen los expertos
“Les mandaban cartas y los intimaban a suicidarse, a hacer un suicidio de honor por su traición a Japón”, relató. Cuando las víctimas ignoraban esas amenazas, los militantes pasaban a la acción. “Estas personas terminaron buscándolos y los asesinaron.
Terminaron matando a por lo menos 23 personas. La mayoría los ejecutaban con katana, con espada, o algunos los ejecutaban con arma de fuego”, precisó. El dato más impactante, remarcó el analista, es que esos crímenes ocurrieron cuando la guerra ya había terminado.
“Se acabó la Segunda Guerra Mundial cuando esto está pasando”, afirmó al explicar que, entre 1946 y 1947, un sector de la comunidad seguía convencido de que Japón continuaba combatiendo y que su deber era eliminar a quienes sostuvieran lo contrario. La escalada de violencia motivó una amplia investigación por parte de las autoridades brasileñas. Según detalló Serbin Pont, alrededor de 31.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





