
“Si hay alguna manera de hacerlo mal, él la va a encontrar”: el ingeniero detrás la Ley de Murphy que nunca creyó en la mala suerte
Edward A. Murphy Jr. murió el 17 de julio de 1990 en Los Ángeles. Tenía 72 años y una carrera construida sobre una obsesión: anticipar todo lo que podía fallar para que no fallara. La ironía es que el mundo lo recordó...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Surgen avances clave en el escenario mundial. murió el 17 de julio de 1990 en Los Ángeles. Tenía 72 años y una carrera construida sobre una obsesión: anticipar todo lo que podía fallar para que no fallara. La ironía es que el mundo lo recordó por exactamente lo contrario.
Su nombre se convirtió en sinónimo de la fatalidad que él detestaba. Su hijo contó que su padre odiaba el significado que la ley había adquirido entre el público general. Cuando alguien perdía el colectivo y decía “mala suerte, es la Ley de Murphy“, eso era, a los ojos del ingeniero, un insulto a su trabajo.
Los detalles
Para él, esas situaciones eran simplemente el resultado de una falta de planificación, no de un destino caprichoso. Edward Aloysius Murphy Jr. nació en 1918 en la Zona del Canal de Panamá, era el mayor de cinco hermanos.
Cursó la secundaria en Nueva Jersey y luego ingresó a la Academia Militar de los Estados Unidos en West Point, donde se graduó en 1940. Ese mismo año ingresó en el Ejército y en 1941 completó el entrenamiento de pilotos en el Cuerpo Aéreo. Durante la Segunda Guerra Mundial, sirvió en el Teatro del Pacífico, con destinos en India, China y Birmania.
Alcanzó el rango de mayor. Terminado el conflicto, en 1947 se incorporó al Instituto de Tecnología de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Lo asignaron como oficial de investigación y desarrollo en el Centro de Desarrollo Aéreo Wright, dentro de la Base Wright-Patterson en Ohio.
Qué dicen los expertos
Allí estudió los efectos de la aceleración sobre el cuerpo de los pilotos usando máquinas que simulaban las fuerzas gravitacionales del vuelo sin necesidad de despegar. En 1948, la Fuerza Aérea puso en marcha el Proyecto MX981 en la Base Edwards de California. El objetivo era medir los efectos de las fuerzas gravitacionales extremas sobre pilotos de combate.
La creencia de la época era que el cuerpo humano no podía soportar más de 18 veces la fuerza de gravedad terrestre (18G). Estaban equivocados, pero necesitaban pruebas para saberlo. Para obtenerlas usaron el trineo cohete apodado “Gee Whiz”: un vehículo montado sobre una vía de tres kilómetros en el desierto californiano, capaz de alcanzar velocidades supersónicas y frenar en menos de un segundo.
El jefe del proyecto era el coronel y médico John Paul Stapp, quien se negaba a pedirle a otro que se sometiera a esas pruebas y ocupaba él mismo el asiento del trineo. En el curso de 29 viajes sufrió costillas rotas, muñecas fracturadas, contusiones, quistes con sangre y hemorragias oculares. En su prueba más extrema soportó 46,2 G de fuerza negativa.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.



