
Supergirl: ¿Alguien puede parar esto? (**)
CineSupergirl: ¿Alguien puede parar esto? (**)El carisma y gracia de Milly Alcock no pueden contra una película fea, oscura, cargante y tan esforzadamente simpática y bondadosa que da sudores Compartir Facebook X -...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. CineSupergirl: ¿Alguien puede parar esto? (**)El carisma y gracia de Milly Alcock no pueden contra una película fea, oscura, cargante y tan esforzadamente simpática y bondadosa que da sudores Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 1 comentarioMilly Alcock en un momento de Supergirl. Luis MartínezSEGUIR AUTORActualizado Jueves, 25 junio 2026 - 19:41Documental El horror del Valle de los Caídos analizado con arquitectura forense: "Nunca han cabido los 11 cuerpos registrados en las cajas diseñadas para 15 cadáveres" Entrevista Aina Clotet: "El erotismo tiene que abandonar la esclavitud de los cuerpos perfectos y normativos" Cinemajove Chronovisor, la fascinante primera película de la historia para ser exclusivamente leída Ser superhéroe con superpoderes, supergracia y superchistes no te libra de supersufrir.
Ellos están ahí dándolo todo por putodefender el universo, pero tienen sus traumas, sus neurosis y sus hipotecas a interés variable. En realidad, y como metáfora de la arrogancia paternalista, el planteamiento es brillante. Es un poco la misma actitud del maltratador que se arranca con un "más me duele a mí" en pleno furor.
Los detalles
O el de la potencia colonizadora que culpa al precio de los aranceles de la brutalidad de sus modos explotadores. No les entendemos, ellos venga a generar riqueza y nosotros quejándonos. Supergirl, digamos, está ahí.
La mujer recupera para el género, si es que alguna vez dejo de ser así, el argumento de lo doloroso (eso sin tener en cuenta la carga de responsabilidad) que puede resultar disponer de todos los privilegios imaginables, consciente como es de que solo con la indefensión o fragilidad se hacen amigos. Pero en vedad, lo único que tiene que ofrecer es la misma ensalada de hostias (con perdón) de todos los días a la hora de comer. Craig Gillespie, en verdad, cumple con su cometido.
La idea de la película no es otra que insistir en los modos alegremente gamberros y desprejuiciadamente tontorrones que trajera a la marca James Gunn en su particular revisión del mito el año pasado. La mujer de acero, que ya hiciera su aparición en la película de su primo, vive en una galaxia demasiado lejana incapaz de digerir el trauma (siempre hay uno) de ver cómo su planeta saltaba por los aires con sus padres dentro. Téngase en cuenta que, si su familiar fue criado en Kansas por unos padres adorables y muy americanos, ella ha crecido sola entre todo tipo de criaturas raras extraterrestres y, lo peor, no-americanas.
Ahí hay otra metáfora. De borrachera en borrachera y acompañada de su perro, ella vive libre pero encadenada a sus pesares y siempre a la espera de un motivo que dé sentido a su vida, a su legado, a su condición de, en efecto, Supergirl. Tranquilos, no tardará en aparecer un villano cruel y exageradamente machista (eso es así) dispuesto a devolver las cosas a su sitio y putodefender la franquicia, que es de lo que se trata.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





