
También se reirá del Comité Federal
El primer cruceTambién se reirá del Comité Federal"Lo más probable es que, si algún socialista osa alzar la voz, tampoco encuentre una respuesta política sino otra forma de desdén" Compartir Facebook X - Twitter...
No Meeting by June 30 — Where will Trump and Putin meet after that?
Surgen avances clave en el escenario mundial. El primer cruceTambién se reirá del Comité Federal"Lo más probable es que, si algún socialista osa alzar la voz, tampoco encuentre una respuesta política sino otra forma de desdén" Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarEl presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. EFEDavid MejíaSEGUIR AUTORActualizado Sábado, 27 junio 2026 - 00:46 Audio generado con IAPolítica Los críticos de Sánchez disparan la agitación para provocar una reacción interna en el Comité Federal del PSOE tras la condena de Ábalos Parlamento El Congreso y el Senado reclaman a Sánchez que dimita, se someta a una moción de confianza o convoque ya elecciones En 2017, recién recuperada la secretaría general tras derrotar a Susana Díaz contra la voluntad del aparato del partido, Pedro Sánchez impulsó una reforma de los estatutos del PSOE. No era una cuestión menor.
Unos meses antes había sido desalojado de la dirección mediante una dimisión en bloque de la Comisión Ejecutiva Federal, la maniobra que dio paso a la gestora presidida por Javier Fernández. A su regreso, Sánchez se aseguró de que aquello no volvería a suceder. Los nuevos estatutos blindaron al secretario general frente a una operación semejante: la dimisión de la Ejecutiva dejaba de ser suficiente para provocar su caída y cualquier intento de revocación quedaba sometido a procedimientos mucho más exigentes y, en última instancia, al respaldo de la militancia.
Los detalles
La reforma podía presentarse como una democratización del partido: frente al poder de los viejos aparatos territoriales, la última palabra la tendrían los afiliados. La consecuencia real es que el Comité Federal perdía su capacidad para condicionar al secretario general. Desde entonces, la autoridad de Pedro Sánchez carece de contrapesos internos.
El resultado es un liderazgo incuestionable, reforzado además por el aura casi providencial con la que una parte del partido contempla a su secretario general. Por eso resulta difícil imaginar que este Comité Federal altere el rumbo del partido. Esta semana, el Congreso de los Diputados aprobó una resolución instando a Pedro Sánchez a someterse a una cuestión de confianza o, en su defecto, a convocar elecciones.
La respuesta del presidente y de la bancada socialista no fue defenderse ni rebatir el fondo del asunto. Aquella escena tuvo una fuerza simbólica difícil de ignorar: el mismo Congreso que había hecho presidente a Sánchez le pedía ahora que devolviera la palabra a las Cortes o a los ciudadanos, y la respuesta fue una carcajada. Siendo la reacción más ofensiva, quizá también fuera la más sincera.
Desde hace años, el presidente Sánchez ha acostumbrado a los españoles a interpretar las leyes y las convenciones institucionales como obstáculos que deben sortearse y no como límites que deben respetarse.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





