
Un libro desvela que el durante el franquismo las lesbianas eran enviadas a psiquiátricos
Juliana Leao-CoelhoMadrid, 28 jun (EFE).- El Patronato de Protecci n a la Mujer (1941-1985), creado por el franquismo para tratar de controlar la moralidad femenina y que recluy a miles de j venes consideradas rebeldes...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. Juliana Leao-CoelhoMadrid, 28 jun (EFE). - El Patronato de Protecci n a la Mujer (1941-1985), creado por el franquismo para tratar de controlar la moralidad femenina y que recluy a miles de j venes consideradas rebeldes o "desviadas" en reformatorios gestionados por congregaciones religiosas en toda Espa a, enviaba tambi n a las lesbianas a psiqui tricos donde recib an electrochoques y terapias con insulina. Este aparato de control moral "castigaba la disidencia respecto al modelo de mujer sumisa y decente, vinculada al hogar.
Quien se sal a del molde era susceptible de entrar por denuncia externa", de una autoridad, un particular o un familiar, seg n la historiadora Carmen Guill n, autora del libro 'Redimir y adoctrinar: el Patronato de Protecci n a la mujer', ya en su cuarta edici n. El "silencio, oraci n y trabajo forzado" en talleres marcaban la cotidianidad durante periodos de internamiento de "entre seis meses y dos a os", y hasta seis a os cuando se fugaban y eran capturadas de nuevo. Las homosexuales representaban "todo lo que el r gimen quer a evitar.
Los detalles
Ten an instinto y deseo sexual, y lo resolv an con otra mujer, el peor escenario posible", por lo que eran reprimidas en espacios espec ficos. Primero las llevaban al Patronato y, tras clasificarlas como lesbianas, eran "trasladadas a salas especiales de psiqui tricos, como el de Ciempozuelos (Madrid), que ten a el ala de 'las patronatas', donde estaban psiquiatrizadas", detalla Guill n, coincidiendo con la celebraci n del Orgullo. "Todas juntas solo coincid amos a la hora del patio y nos estaban vigilando", relata Consuelo Garc a del Cid, una de las primeras en denunciar lo vivido y en documentar "la persecuci n l sbica" del reformatorio de las Adoratrices en Madrid, en contraste con la relativa libertad que ten an en el Buen Pastor en Barcelona, donde "las dejaban en paz".
Estaba prohibido manifestar "cualquier tipo de compa erismo; se interpretaba como lesbianismo cualquier cosa, incluso cuando no lo era", seg n Garc a, que sit a los psiqui tricos del Patronato en Ciempozuelos y Ar valo (Ávila). En Barcelona, "no llev bamos uniforme, te pod as marcar personalmente y las lesbianas se marcaban como tal, no lo ocultaban". All "est bamos las fugadas de toda Espa a y el perfil de rebeld a era muy elevado", lo que hac a imposible imponer normas sin provocar un mot n: "yo viv uno", a ade.
En las Adoratrices, de donde escap en 1976, "la persecuci n era salvaje", indica esta superviviente, para quien la represi n depend a de la congregaci n y estaba "en manos de las monjas". En el psiqui trico, "las patronatas ten an habitaciones individuales, no las encadenaban a la cama, pero se experiment con ellas. Eran electrochoques y comas insul nicos, estaban completamente aleladas", a ade Consuelo, que recibi documentaci n de una persona an nima.
Qué dicen los expertos
"Me citaron en un descampado y me entregaron un 'pendrive'", gracias al cual pudo escribir el libro 'Las insurrectas del Patronato de Protecci n a la Mujer'. La hoy activista Paca Blanco, que estuvo recluida en Villalba (Madrid), Madrid capital, Zamora y, ya embarazada, en la Maternidad de Pe a Grande, tras sucesivas fugas para "salir de ese infierno", recuerda a una amiga que ingres en el psiqui trico varias veces. Las lesbianas y "las que ellas —las monjas— cre an que pod an acabar si ndolo acababan en Ciempozuelos, donde las somet an a electrochoques y medicaci n que las dejaba destrozadas", asevera.
Las violaciones de derechos de miles de espa olas de 16 a 25 a os se completaron con suicidios, adopciones forzadas y robo de beb s de madres solteras, cuyas cifras resultan "imposibles de saber" porque los registros de las congregaciones "son privados", explica Guill n. Este sistema de terror sigui hasta que, en 1983, Inmaculada Valderrama, de 15 a os, "se tir en bragas y sujetador por una ventana del reformatorio de San Fernando de Henares (Madrid)", precipitando el final del Patronato, recuerda Consuelo que reclama "verdad, justicia y reparaci n". Aunque 53 de ellas fueron reconocidas como v ctimas este a o, "hay muchas m s" y solo su inclusi n en la ley de memoria posibilitar a "una reparaci n econ mica para vivir con dignidad", concluye Guill n.
La pel cula 'Ruega por nosotras', de Daniel Monz n, que se estrenar en noviembre, recordar la historia de estas j venes sometidas a aislamiento, celdas de castigo y trabajos para empresas externas sin jam s recibir un c ntimo.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





