
Un mes vegana. Así ha sido mi experiencia y por qué quiero que siga siéndolo
EN PRIMERA PERSONAUn mes vegana. Así ha sido mi experiencia y por qué quiero que siga siéndoloPor favor, resuenen trompetas, redoblen tambores, aplaudan manos y pies: esta periodista ha dejado de consumir productos...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: EN PRIMERA PERSONAUn mes vegana. Así ha sido mi experiencia y por qué quiero que siga siéndoloPor favor, resuenen trompetas, redoblen tambores, aplaudan manos y pies: esta periodista ha dejado de consumir productos animales... y no se arrepiente ni un poquito.
SILVIA NIETO Actualizado Sábado, 11 julio 2026 - 00:24 Compartir en Facebook Compartir en Twitter Enviar por emailGETTY IMAGES ¿Puede mi relación con la Roomba ser una relación tóxica o es imposible llegar tan lejos con un robot aspirador? Recetas contra el sufrimiento: cómo hacer picadillo mi única novela me ha procurado una tremenda paz mental Soy la exfumadora perfecta, igual que soy la suegra perfecta. Me da igual si te fumas un paquete de Ducados (¿siguen existiendo los Ducados?
Los detalles
), un puro o una pipa de la paz en mi cara, no seré yo quien te ponga alguna pega porque ahora me he hecho más integrista que el Papa, más sana que una manzana y más antihumo que el Febreze. De igual forma, a quien haya enarcado una ceja al leer el título de este artículo, le advierto: mi veganismo no va a impedir que quede contigo a comer. Tú te zampas el jamón y yo el pan.
Y ya que hablamos de tolerancia, ejem, añadir que no puedo decir lo mismo en sentido contrario. Corre por Instagram un comentario entre lo irónico y lo desesperado: cuando te haces vegano descubres repentinamente que todos tus amigos son nutricionistas. Todos ellos sin excepción saben qué deficiencias nutricionales tienes, te diagnostican en un abrir y cerrar de ojos enfermedades horribles (presentes y ¡futuras!
) y te expresan con vehemencia su oposición a una decisión que, sin duda, has tomado porque tienes la cabeza hueca (si no, no se explica). Y te lo dicen, capaces, mientras se comen un chorizo a la sidra, un torrezno king size, o cualquier otro plato del mismo cariz, sanísimo. Bueno, pues ese pasillo llevo yo recorriéndolo ya un mes, desde que me hice vegana.
Qué dicen los expertos
Cuando se lo cuento a alguien primero se queda un segundo en shock, con el labio inferior un poco caidito, y acto seguido empieza a darme lecciones sobre la síntesis de las proteínas. La verdad es que con tantos nutricionistas a mano resulta chocante que en España más de uno de cada dos adultos pese más de lo recomendado, y casi uno de cada cinco viva con obesidad, ¿no? Mi proceso hasta llegar aquí es largo en años y corto de contar.
Fui vegetariana de corazón durante años y de facto a partir de una conversación con una amiga en el Sónar de 2019 (gracias, Marta). Después de un año empecé a flojear y acabé en el club de los flexitarianos, esas personas que se esfuerzan por comer la mínima cantidad posible de alimentos animales, pero que al final lo siguen haciendo (en España, según el informe The Green Revolution, de 2025, abrazarían esta forma de alimentarse 3,8 millones de personas, el 9,1% de la población adulta). Tiré para adelante así varios años, hasta que...
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





