
Un telescopio de la NASA buscará agujeros negros que “destruyen” estrellas
El telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA podrá detectar agujeros negros supermasivos distantes que destruyen estrellas y, con esas observaciones, abrir una vía para reconstruir cómo se formaron y crecieron...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. El telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA podrá detectar agujeros negros supermasivos distantes que destruyen estrellas y, con esas observaciones, abrir una vía para reconstruir cómo se formaron y crecieron los objetos que habitaban el universo hace hasta 11 mil millones de años. La misión tiene lanzamiento previsto para el 30 de agosto de 2026 y apunta a una etapa de la historia cósmica en la que las teorías actuales aún tienen dificultades para explicar la rápida aparición de agujeros negros gigantes. El nuevo trabajo, publicado el martes en The Astrophysical Journal, sostiene que Roman estará optimizado para identificar la luz de eventos de disrupción de marea que viajó entre 8.
000 millones de años antes de llegar a la Tierra. Ese rango coincide con la franja de tiempo más útil para distinguir entre distintos escenarios sobre el origen de los agujeros negros supermasivos. Los científicos estudian estos objetos a partir de la radiación emitida por sus discos de acreción, formados por materia que gira a su alrededor antes de ser absorbida.
Los detalles
El problema es que los agujeros negros supermasivos más ligeros suelen ser menos luminosos porque acumulan materia a menor ritmo. Cuando uno de esos objetos destroza y consume una estrella completa, su brillo aumenta hasta superar al de su galaxia anfitriona. Ese fenómeno, llamado evento de disrupción de marea, ofrece una señal especialmente valiosa para detectar agujeros negros que de otro modo serían difíciles de observar.
Roman buscará hasta 100 eventos al año en el universo tempranoEl Sondeo de Dominio Temporal de Alta Latitud de Roman, uno de los tres grandes sondeos comunitarios de la misión, cubrirá cerca de 18 grados cuadrados del cielo, un área equivalente a 90 lunas llenas. Al volver de forma regular sobre las mismas regiones, permitirá identificar un gran número de fenómenos transitorios. Según explicó Mitchell Karmen, estudiante de posgrado de la Universidad Johns Hopkins y becario de investigación de la Fundación Nacional de Ciencias, “el telescopio espacial Roman va a ser revolucionario para la ciencia de los fenómenos transitorios”.
Añadió: “Gracias a la alta sensibilidad de Roman, podemos detectar múltiples eventos de disrupción de marea a mayores distancias y en épocas cósmicas más antiguas que nunca”. Estos eventos están asociados a los agujeros negros supermasivos menos masivos. Los más grandes, con masas superiores a mil millones de soles, engullen estrellas enteras, mientras que los de entre 100.
Qué dicen los expertos
000 y 100 millones de masas solares pueden despedazarlas antes de consumirlas y producir un destello que brilla durante un par de semanas antes de apagarse de forma gradual. El equipo de Karmen modeló cómo cambia la frecuencia de estos eventos a lo largo del tiempo cósmico e incorporó factores como las fusiones de galaxias y agujeros negros, además del número y la densidad de estrellas en los núcleos galácticos. Con ese cálculo, proyectó que la tasa de disrupciones aumentará a medida que Roman observe distancias mayores y se acerque al llamado mediodía cósmico, ocurrido hace entre 11 y 12 mil millones de años, cuando la formación estelar alcanzó su máximo en el universo, antes de volver a caer.
La investigación prevé que Roman detecte hasta 100 TDE al año. El observatorio terrestre Vera C. Rubin, en cambio, hallaría entre miles y decenas de miles anuales, aunque en un rango más cercano.
La diferencia con Rubin La ventaja de Roman no estará en la cantidad absoluta de detecciones, sino en la profundidad temporal de su muestra. Como observará en infrarrojo cercano, podrá captar la luz de eventos lejanos que fue desplazada hacia longitudes de onda más largas por la expansión del universo, un efecto conocido como corrimiento al rojo cosmológico. Rubin también rastreará grandes áreas del cielo, pero trabajará con luz visible.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





