
Una expedición científica descubrió 31 nuevas especies marinas en las costas de Brasil
Un equipo internacional de expertos en vida marina realizó un hallazgo excepcional en aguas internacionales frente a la costa de Brasil. En tan solo dos semanas de expedición, desde el 15 hasta el 30 de abril, los...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Un equipo internacional de expertos en vida marina realizó un hallazgo excepcional en aguas internacionales frente a la costa de Brasil. En tan solo dos semanas de expedición, desde el 15 hasta el 30 de abril, los científicos a bordo del buque de investigación Falkor (too), operado por el Schmidt Ocean Institute, descubrieron 31 nuevas especies marinas en una región del Atlántico Sur conocida como zona mesopelágica. Situada entre la capa superficial iluminada por el sol y el fondo del océano, se considera uno de los ecosistemas menos estudiados del planeta.
Se extiende aproximadamente entre los 200 y los 1. 000 metros de profundidad, donde la luz solar ya no penetra, lo que crea un hábitat único para especies poco conocidas. La rapidez de la identificación y confirmación de los ejemplares se debió al uso de tecnologías de vanguardia, que permitieron observar organismos y procesos celulares en tiempo real a bordo del barco.
Los detalles
El buque Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute fue protagonista también de la exitosa expedición Talud Continental IV en el cañón submarino Mar del Plata, que identificó 40 nuevas especiales en una campaña liderada por científicos del CONICET. Como anticipó Infobae, expertos argentinos va a lanzar la misión Talud Continental V en 2027, en las costas frente a la provincia de Chubut. En el caso de las costas brasileñas, la expedición reunió a expertos de Estados Unidos, Australia, Brasil y Japón, apoyado por instituciones como la Universidad de Western Australia y el Bigelow Laboratory for Ocean Sciences, ofrece nueva información sobre la diversidad biológica de la capa oceánica intermedia, que representa el 90% del espacio habitable de la Tierra.
Un ecosistema desconocido: hallazgos clave y diversidad biológicaEl área explorada, situada entre la superficie iluminada y el fondo marino, es conocida como midwater o zona mesopelágica. Este entorno alberga organismos que presentan adaptaciones extraordinarias para sobrevivir en condiciones de oscuridad, presión extrema y bajas temperaturas. Durante la expedición, denominada Designing the Future 3, los científicos identificaron un anfípodo (crustáceo emparentado con cangrejos y langostas), un gusano Tomopteris cuya velocidad sorprendió a los expertos, nueve especies de medusas, siete sifonóforos (organismos coloniales emparentados con medusas y corales), siete ctenóforos (conocidos por las cilias brillantes que utilizan para nadar), cuatro larváceos (animales similares a renacuajos que construyen casas de mucosa) y dos rizarios gigantes (organismos unicelulares visibles a simple vista).
De acuerdo con declaraciones de Karen Osborn, jefa científica de la expedición y especialista del Smithsonian National Museum of Natural History, la variedad y abundancia de organismos encontrados superó las expectativas iniciales: “El midwater es el hábitat más grande de la Tierra y está lleno de animales increíbles que apenas comenzamos a comprender”. “Esta zona no había sido explorada antes, lo que brindó más oportunidades para identificar especies nuevas”, agregó la experta en un testimonio a The Guardian. Las observaciones incluyeron interacciones inusuales, como una hembra de pulpo (Haliphron atlanticus) que devoraba una medusa a 800 metros de profundidad, un comportamiento que resulta difícil de registrar en condiciones naturales.
Qué dicen los expertos
Este tipo de hallazgos permite a los científicos entender mejor cómo funcionan las comunidades de organismos del midwater y cómo influyen en procesos globales como el ciclo del carbono. Tecnología de punta para explorar el océano profundoEl éxito de la expedición se debió al uso de tecnologías innovadoras. El equipo aplicó sistemas de imagen avanzados como DeepPIV y EyeRIS, que se conectaron al robot submarino ROV SuBastian.
Estos sistemas utilizan láseres para crear imágenes en tres dimensiones de los animales del océano, lo que permite observar su forma y sus partes internas sin necesidad de dañar a los ejemplares. Así, los científicos pudieron estudiar incluso a los organismos más frágiles. También emplearon una cámara especial construida por la Japan Agency for Marine-Earth Science and Technology (JAMSTEC), capaz de mostrar detalles diminutos que no se ven en las imágenes 3D.
Este método es importante porque muchos animales del océano profundo tienen cuerpos blandos que se rompen fácilmente si se intenta capturarlos. Otro avance destacado fue el uso en alta mar de un microscopio llamado Squid. Por primera vez durante una expedición, este aparato permitió ver en tres dimensiones el interior de células vivas de organismos marinos, algo que usualmente solo se logra en laboratorios en tierra.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





