
Una 'ola de calor' antes de tiempo para Almeida por los protocolos con las personas sin hogar: "Luego nos ven como si fuéramos los malos"
AyuntamientoUna 'ola de calor' antes de tiempo para Almeida por los protocolos con las personas sin hogar: "Luego nos ven como si fuéramos los malos"El consistorio niega que se retiren sin avisar los enseres de las...
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Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. AyuntamientoUna 'ola de calor' antes de tiempo para Almeida por los protocolos con las personas sin hogar: "Luego nos ven como si fuéramos los malos"El consistorio niega que se retiren sin avisar los enseres de las personas sin techo. Los Equipos de Calle reclaman, además, mejoras laborales Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email ComentarAlmeida, durante un acto municipal. EFECarlos Guisasola MadridMadridSEGUIR AUTORActualizado Jueves, 18 junio 2026 - 02:06Mira la capital con el rabillo del ojo a esa primera gran ola de calor que sacudirá sus carnes, así como las del resto del país, el próximo fin de semana.
Con el mercurio despegando hasta los 40 grados por el día, y con noches tropicales más allá de los 20. La canícula saca sus afiladas uñas como es costumbre cada año por estas fechas. Hay quienes tienen la posibilidad de ponerse a cubierto y quienes no tienen techo bajo el que refugiarse...
Los detalles
Lo que sí ha subido ya es la temperatura política en el Ayuntamiento, dejando atrás esa pax Vaticana tras la visita del Papa León XIV. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, se ha topado con un pequeño incendio, a cuyo brazo se han agarrado con fuerza tanto Más Madrid como el PSOE. Se trata de la polémica por el protocolo para la retirada sin avisar de enseres de las personas sin hogar, a quienes esa ola de calor no perdonará.
Son los Equipos de Calle quienes se encargan de atender a esas personas en riesgo de exclusión social, y, también, quienes, ayer, volvían a denunciar un «maltrato» de la Administración en los protocolos aplicados para las limpiezas programadas de los espacios que convierten en sus espacios vitales. Que ya no les avisan con antelación para que tengan la oportunidad de recoger sus pertenencias. «Luego nos ven como si fuéramos los malos», lamentaban los trabajadores.
La denuncia llegaba acompañada de un paro de tres horas ante la sede del Área de Políticas Sociales para reclamar mejoras salariales y el reconocimiento de la categoría profesional. Los sindicatos hablaban de «precariedad laboral». Mientras la oposición, que ya dirige su mirada hacia el Orgullo, trataba de aprovechar ese inesperado viento de cola, el alcalde defendía la postura de su Ejecutivo.
«Todavía no nos han dado una sola intervención social en la que no se haya respetado los derechos de estas personas, en la que no se les haya trasladado la posibilidad de tener un alojamiento y en la que no se haya respetado sus pertenencias personales», defendía el regidor, antes de lanzar el contraataque: «Que explique la oposición a los madrileños por qué prefieren que estas personas duerman debajo de puentes, en las aceras o en los márgenes de la M-30, antes que darles una salida social a la situación en la que se encuentran».
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





