
Vecinos de Bédar (Almería) critican la falta de avisos y lamentan perder medios de vida
Almería, 13 jul (EFE).- El incendio forestal que ha asolado la comarca de Los Gallardos en Almería, con un balance provisional de trece muertos, cuenta también con una cruda intrahistoria de caos, falta de alertas...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Almería, 13 jul (EFE). - El incendio forestal que ha asolado la comarca de Los Gallardos en Almería, con un balance provisional de trece muertos, cuenta también con una cruda intrahistoria de caos, falta de alertas oficiales y ruina económica para algunos vecinos del municipio de Bédar. Frente a la eficacia de los operativos elogiada en otros puntos de la zona, algunos residentes de este núcleo denuncian huidas a la desesperada y la pérdida de sus medios de vida agrícolas y laborales.
El testimonio de Francisco Soler, un vecino con discapacidad auditiva, refleja, a su juicio, la desasistencia y la angustia de los primeros momentos de la catástrofe. "No se avisó, muchos se dieron cuenta por las llamas y se fueron como pudieron", relata categóricamente. Ante la supuesta falta de indicaciones por parte de las autoridades, Soler asegura que tuvo que dar información a su madre y a sus tíos, que viajaban en el coche de otros familiares, basándose en lo que leía en la red social Facebook para lograr que llegaran a salvo al municipio de Antas.
Los detalles
"Nadie fue a avisarles, fue el boca a boca entre vecinos en el pueblo de Bédar", lamenta este afectado, quien subraya que la extrema rapidez del fuego hizo "imposible" que se alertara a todos los residentes, mucho menos a aquellos que viven en barriadas o casas apartadas. "Fue un sálvese quien pueda", sentencia. Asevera que, en su caso particular y guiado únicamente por el olor a humo y la visión de las llamas subiendo por el Pinar de Bédar, tuvo que sacar personalmente a un vecino mayor con movilidad reducida y alertar al resto de su calle.
Para Soler y gran parte de los residentes afectados, la virulencia del fuego no es solo fruto de la casualidad o del viento, sino también del abandono institucional y de las trabas administrativas. "Con la excusa de que los barrancos están protegidos, no permiten limpiarlos ni retirar las cañas, pese a las reiteradas advertencias sobre el peligro que esto representa", denuncia. Según su relato, ni siquiera les permiten adecentar sus propias parcelas.
Al haber cada vez menos personas trabajando el campo, "la maleza y las cañas se acumulan y todo está muy abandonado", una situación de la que "las administraciones siguen sin preocuparse". Para él, esta falta de limpieza, unida a las estrictas restricciones de la catalogación de la zona como Especial de Conservación (ZEC), ha provocado que el fuego avanzara con muchísima mayor rapidez, devorando terrenos donde existen numerosas viviendas aisladas, cuyos ocupantes "se habrán visto el incendio encima sin casi darse cuenta". Por ello, los vecinos exigen a la Junta de Andalucía que elimine la figura ZEC para poder cultivar su futuro, mantener limpio el entorno rural y contar con bocas de incendio para emergencias.
Qué dicen los expertos
La premura de las llamas y los desalojos posteriores también han supuesto la ruina para residentes como Manuel, propietario de una finca en el Paraje el Boliche de Bédar. "Llegaron y nos dijeron que nos fuéramos, que no podíamos estar más tiempo ahí", recuerda sobre la rápida intervención posterior de Bomberos y Guardia Civil. "A lo mejor me hubiese dado tiempo a quitar el tractor y otras cosas y no se hubiesen quemado, pero ya era 'venga, a desalojar rápidamente', y nos tuvimos que ir", rememora con impotencia.
Ha lamentado que esa falta de margen de maniobra le ha costado su medio de vida. El fuego ha calcinado todos sus olivos, limoneros, mandarinos y pinos, así como maquinaria pesada indispensable: un tractor, un rotovator y una mulilla mecánica. Además, al dedicarse profesionalmente a la fontanería, ha perdido toda su herramienta de trabajo, incluyendo discos y dos martillos de picar.
A la espera de acudir personalmente al Ayuntamiento para consultar si se habilitará algún tipo de ayuda por los daños ocasionados, Manuel encarna la dolorosa resignación de una comarca sumida en el luto: "Los mecanismos de labranza y trabajo se pueden reponer, pero la vida humana no".
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





