
Vecinos de toda España se oponen a las plantas de biogás: la cara y la cruz de una energía renovable que les asusta por el riesgo de malos olores
En Huelves, un municipio de apenas 105 habitantes de la provincia de Cuenca, se proyecta una macroplanta de biometano que acogería cada año 233.000 toneladas de residuos agroalimentarios, una cantidad que supera con...
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Surgen avances clave en el escenario mundial. En Huelves, un municipio de apenas 105 habitantes de la provincia de Cuenca, se proyecta una macroplanta de biometano que acogería cada año 233. 000 toneladas de residuos agroalimentarios, una cantidad que supera con creces las cerca de 4. 000 que genera la localidad.
Sería, así, la más grande de la comarca. La asociación de movimientos vecinales Pueblos Vivos Cuenca denuncia que, de llevarse a cabo, Huelves se convertiría en un “nodo de recepción masiva de residuos”, para lo que sería necesario el paso diario de decenas de camiones por vías no acostumbradas a tal tráfico. Además, justificaría posteriormente la construcción de nuevas macrogranjas, contribuyendo a un “modelo industrial de producción a gran escala contaminante y agresivo”.
Los detalles
“Si hay despoblación, con estos proyectos le das la puntilla a los pueblos”, señala a Infobae Ana Muñoz, portavoz de la asociación. “Es una barbaridad lo que están haciendo con los proyectos de biogás a nivel nacional”. Huelves no es el único municipio de España donde una posible planta de biogás ha despertado la oposición vecinal.
A lo largo y ancho de la geografía de nuestro país, distintas organizaciones denuncian que muchos de estos proyectos son potencialmente contaminantes, demasiados en una zona reducida y con una capacidad excesiva para los residuos que se generan en la región. “Esto no tiene nada que ver con una verdadera lógica de reutilización de la materia para obtener un recurso energético”. ¿Qué son el biogás y el biometano?
El biogás se obtiene a partir de la descomposición de materia orgánica (restos agrícolas, estiércol, residuos alimentarios, purines, cadáveres, lodos de depuradora…) en ausencia de oxígeno, lo que se conoce como digestión anaerobia. Tal y como explica a Infobae Raúl Muñoz, ingeniero químico y catedrático de Tecnologías del Medio Ambiente en la Universidad de Valladolid, la composición es un 50-70% metano, un 30-50% dióxido de carbono y pequeñas cantidades de vapor de agua y otros gases como el cloruro de hidrógeno. Para convertir el biogás en biometano, se eliminan todas estas impurezas, dejando solo el metano.
Qué dicen los expertos
Así, puede inyectarse en la red de gas natural, utilizarse como combustible en vehículos o alimentar sistemas eléctricos y de calor. Es, por tanto, una energía renovable que nos permitiría reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles, que contribuyen al cambio climático y contaminan el aire, entre otros múltiples inconvenientes. Además, Muñoz señala que esta estrategia permite gestionar los residuos de una manera que no liberen de forma descontrolada a la atmósfera los gases de efecto invernadero, puesto que el metano se captura y se emplea en lugar de dejar que se escape.
Incluso el dióxido de carbono (que es CO2 biogénico, no igual que el que procede de las fuentes fósiles) también podría emplearse si se usa hidrógeno verde para producir más metano. De esta manera, se valorizaría también ese dióxido de carbono dentro de una economía circular en vez de liberarlo directamente a la atmósfera. “En lugar de un problema medioambiental, como es el cambio climático, se puede transformar la materia orgánica en un beneficio ambiental y económico”, explica el catedrático.
Sin embargo, el hecho de ser una energía renovable no implica que esté exenta de posibles impactos ambientales. Su ubicación, gestión y planteamiento son clave para evitar que lo que puede ser una herramienta para la necesaria transición energética se convierta en fuente de nuevos problemas. El riesgo de malos olores, el origen de la mayor parte de la oposiciónUno de los principales motivos por los que se oponen los vecinos de los municipios cercanos a los lugares donde se proyectan estas plantas es el riesgo de malos olores.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





