
Éxito en EEUU: le dio una vuelta impensada a un producto de higiene y planea facturar USD 25 millones
Pablo Da Silva Ertola es uno de los tantos jóvenes argentinos que decidió probar suerte en el exterior y encontró en Estados Unidos un lugar propicio para explotar su lado emprendedor. Vive viajando, y esa rutina...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Estas son las últimas noticias de todo el mundo: Pablo Da Silva Ertola es uno de los tantos jóvenes argentinos que decidió probar suerte en el exterior y encontró en Estados Unidos un lugar propicio para explotar su lado emprendedor. Vive viajando, y esa rutina terminó siendo, casi sin querer, la que encendió la curiosidad. El momento clave de esta historia hay que buscarlo en un viaje a Medio Oriente.
Lo que en principio era un viaje personal terminó convirtiéndose en una revelación de negocios: Wipes Well. “En Dubái y la región, las toallitas húmedas son parte de la vida cotidiana: están en cada comida, en los hoteles, en cada momento del día. No son un accesorio opcional, son parte de cómo vive la gente”, explicó.
Los detalles
Como alguien que pasa buena parte del año fuera de casa, siempre necesitó soluciones cómodas y prácticas para llevar consigo. “Cuando estás todo el tiempo en movimiento, valorás las cosas simples que te resuelven el día sin complicarte”, sostuvo en diálogo con Infobae. La observación, además, lo llevó a invertir la lógica: Dubái es una ciudad que se construyó copiando lo mejor de Occidente, y él se preguntó qué podía llevar de Oriente Medio hacia Occidente.
Al volver, empezó a investigar la categoría y descubrió que, pese a que las grandes compañías habían convertido a las toallitas en un commodity, existía un mercado enorme y desatendido. Emprendedor techEn la Argentina trabajaba de manera independiente en proyectos relacionados con tecnología y comunicación. Su carrera no arranca en las toallitas: comienza escuchando a la gente y mirando datos.
A lo largo de sus 10 años de emprendedor, pasó por el mundo de la investigación de mercado, un lugar donde se aprende a leer al consumidor y, sobre todo, a entender la cabeza de los grandes jugadores. “Trabajé en investigación de mercado, y ahí entendí algo que después me cambió todo: qué mira un gran retailer a la hora de decidir qué producto va a la góndola y cuál no. No es solo el producto, es cómo se posiciona, cómo se percibe el precio, qué problema real resuelve.
Qué dicen los expertos
Esa mirada me quedó grabada”, aseguró. Si bien puso en marcha una compañía con una inversión relativamente pequeña, su objetivo es ambicioso: facturar USD 25 millones en los próximos cinco añosMás adelante fue director de estrategia de Club Del Bajón, una de las comunidades foodies más grandes de Latinoamérica, donde lideró y escaló el negocio desde distintas aristas: producto, alianzas, crecimiento. Un rol que lo puso en el centro del mundo del social media y de las marcas que buscan enamorar a una audiencia.
En este sentido, aseguró que “estar al frente de una comunidad foodie tan grande me enseñó que una marca no se construye solo con un buen producto, se construye con pertenencia. La gente no compra solo lo que hacés, compra lo que representás”. Pero no fue lo único: ya había fundado varias empresas de tecnología, sobre todo software y aplicaciones móviles.
De esa etapa se llevó su obsesión más fuerte, la que hoy define cómo trabaja: el usuario por encima de todo. “Fundé varias startups tech y de todas me llevé la misma lección: hay que obsesionarse con el usuario”, explicó y agregó: “Si se sabe escuchar de verdad la necesidad, ya estás mucho más cerca de que la idea funcione: la mayoría no fracasa por la ejecución, sino porque nunca escucharon bien qué hacía falta”. Pero lidiaba con una realidad económica que siempre se presentó errática.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.




