
Zapatero compareció ante el juez como ante el Congreso
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Surgen avances clave en el escenario mundial. AnálisisZapatero compareció ante el juez como ante el Congreso"Los jueces estarán acostumbrados a que todos los que pasan por su despacho para ser interrogados declaren su inocencia" Compartir Facebook X - Twitter WhatsApp Telegram LinkedIn Copiar enlace Enviar por email 4 comentariosEl ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero abandona la Audiencia Nacional. EFELucía MéndezSEGUIR AUTORAActualizado Miércoles, 17 junio 2026 - 22:45 Audio generado con IATribunales El juez afirma que Zapatero "no ha logrado desvirtuar los indicios racionales de criminalidad" con su declaración Declaración Zapatero niega haber influido en el rescate de Plus Ultra y rechaza por ahora dar explicaciones por el botín de las joyas José Luis Rodríguez Zapatero siempre tuvo mucha labia. Gracias a su habilidad y destreza en el uso de la retórica optimista, pacifista, feminista, luminosa y empática convenció a muchos auditorios.
Desde los mítines de su partido a los encuentros con personas que, no compartiendo el ideario socialdemócrata, apreciaban la convicción de su relato. Pero nunca le había echado un discurso a un juez de instrucción. Ni sabía cómo se siente una persona acusada de delito siendo interrogada por un juez de la Audiencia Nacional.
Los detalles
Es probable que el ex presidente creyera que sería capaz de convencer al juez con su firme elocuencia, su tacto y su delicadeza retórica. El ex presidente dispone de un ropaje institucional que le permite llegar a declarar ante el juez en coche oficial y escoltado por las Fuerzas de Seguridad. No para conducirle ante el juez, sino para protegerle como bien de Estado.
Pero el juez de instrucción José Luis Calama, un desconocido para los españoles hasta hace un mes, no fue sensible a la gramática inocente del declarante. Los jueces estarán acostumbrados a que todos los que pasan por su despacho para ser interrogados declaren su inocencia. Aunque llamar a declarar a todo un ex presidente, por primera vez en democracia, tiene que ser un trago.
Zapatero no cree en absoluto haber dejado de ser el Zapatero que era. Está acostumbrado a comparecer. Ante el Congreso, ante el Senado, ante los españoles en rueda de prensa, ante sus compañeros de la Ejecutiva Federal, ante el Grupo de Puebla, ante las cumbres europeas o iberoamericanas, ante los comunicadores más adversos.
Por lo que parece, el declarante salió de la Audiencia optimista, creyendo que la defensa de su inocencia le había salido tan bien como cuando se enfrentaba a Mariano Rajoy en los plenos del Congreso y desarmaba la ironía gallega con el humor del talante, o como cuando se llevaba de calle a los auditorios socialdemócratas y feministas. Sin embargo, el juez no fue sensible a sus encantos. Y al mismo tiempo que declinó quitarle el pasaporte, aplicando el sentido común, también aclaró que no había apreciado motivos en la declaración de Zapatero como para librarle de ninguna de las acusaciones que pesan sobre él.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





