
Aló Comidista: “¿El tomate pierde sabor si lo guardas en la nevera?"
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: El comidistaCONSULTORIOAló Comidista: “¿El tomate pierde sabor si lo guardas en la nevera? "Maridos neveristas, cuñadas que arruinan ensaladas y niños discriminados porque su madre les envuelve el bocata en papel albal: el consultorio de junio está lleno de dramas familiaresMejor fuera de la nevera... Norman Posselt (Getty Images/fStop)Mikel López Iturriaga05 jun 2026 - 05:30CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceAló Comidista es un consultorio en el que vale todo: dudas culinarias, enigmas gastronómicos, problemas psicológicos, cuestiones metafísicas y dramas de la vida contemporánea.
Solo tenéis que enviarme un correo a elcomidista@gmail. com, y responderé a vuestras preocupaciones / tonterías el primer viernes de cada mes (salvo festivos, puentes, periodos vacacionales, enfermedad grave o fallecimiento). María: En casa compro yo los tomates, pero tengo que esconderlos en algún rincón porque mi marido se empeña en guardarlos en la nevera.
Los detalles
Yo no soporto el sabor y la textura que se les queda tras guardarlos en frío, y él dice que no nota nada. ¿Hay alguna explicación científica para este cambio en las propiedades organolépticas del tomate guardado en frío o son exageraciones mías? Querida María, de primeras, y como ya es tradición en este consultorio cada vez que me venís con discusiones matrimoniales, recomiendo un divorcio inmediato: así podrás guardar el tomate donde te salga de la pepitilla.
Aclarado este punto, te confirmo que no estás loca: la textura y los aromas del tomate se degradan en el frigorífico, donde las bajas temperaturas (entre tres y cinco grados) impactan directamente sobre su sabor. Aquí tienes un estudio científico que lo demuestra, por si lo quieres imprimir y darle con él en la cabeza a tu querido esposo. Ahora bien, el asunto es un poco más complejo de lo que parece.
La norma “no metas jamás el tomate en la nevera” vale siempre que dicho fruto no esté del todo maduro o la temperatura ambiente sea baja: en esas circunstancias, donde mejor está es una bandeja o plato grande en la encimera, a poder ser boca abajo para que pierda menos humedad. Sin embargo, si el tomate ya ha alcanzado el punto óptimo de madurez y la temperatura de la cocina supera los 21 grados -lo más normal en estas fechas-, se empezará a degradar, su textura se irá a la porra y puede que acabes tirándolo a la basura. Lo mejor en ese caso es guardarlo en una bodega o en una neverita de vinos a unos 13 grados, pero como asumo que no eres ni millonaria ni wine-lover, sino una persona corriente y moliente, te recomiendo meterlo en el cajón de las verduras del frigorífico, con dos condiciones.
La primera, acordarte de sacarlo de la nevera unas horas antes de consumirlo, para que cuando lo comas esté a temperatura ambiente: así recuperará parte de sus aromas.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





