
Arsa la mirada
En el catálogo de frases insufribles que los andaluces estamos condenados a soportar cuando revelamos nuestra procedencia están las pronunciadas por quienes, supongo que con voluntad empática, nos reciben con un “¡Ozú,...
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Estas son las últimas noticias de todo el mundo: En el catálogo de frases insufribles que los andaluces estamos condenados a soportar cuando revelamos nuestra procedencia están las pronunciadas por quienes, supongo que con voluntad empática, nos reciben con un “¡Ozú, de Sevilla! ”, o “¡Arsa, de Cádiz!
Aunque palabras como ozú y arsa son reales y se pueden localizar en contextos concretos de la vida andaluza, ni son frecuentes ni conforman la banda sonora de nuestra existencia. La primera es una evolución desde Jesús dicha admirativamente y con ceceo.
Los detalles
La segunda, arsa, proviene de la pronunciación vulgar del imperativo alza. Quizá en un tablao flamenco, genuino o montado para disfrute de turistas ante paellas fluorescentes, podrán sonar ambas voces en una sola velada; en mi día a día apenas las he escuchado.
Por eso, suelo responder con una mueca de resignado hartazgo cuando me toca encajarlas como contraseñas de una identidad andaluza otorgada externamente.
El tema se ha convertido en uno de los puntos más destacados de la agenda mundial.





