
Ayuso pone fin al autogobierno de La Hiruela, el último pueblo rebelde de la Comunidad de Madrid
Ayuso pone fin al autogobierno de La Hiruela, el último pueblo rebelde de la Comunidad de MadridEl pueblo del noroeste de la región se rige con concejo abierto desde hace cuatro décadas y ahora está obligado a pasar por...
July 31 — İsrail x Hizbullah ile kalıcı barış anlaşması...?
Una noticia relevante se está gestando en la escena internacional. Ayuso pone fin al autogobierno de La Hiruela, el último pueblo rebelde de la Comunidad de MadridEl pueblo del noroeste de la región se rige con concejo abierto desde hace cuatro décadas y ahora está obligado a pasar por el sistema de partidos iEl audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias. La HiruelaÁLVARO GARCÍAJacobo GarcíaMadrid - 13 jul 2026 - 05:30CEST Compartir en Whatsapp Compartir en Facebook Compartir en Twitter Desplegar Redes Sociales Ir a los comentariosAñadir EL PAÍS en GoogleCompartir: Whatsapp Facebook Twitter Bluesky Linkedin Copiar enlaceFue suficiente una frase. Apenas 21 palabras para poner fin al concejo abierto de La Hiruela.
No hubo llamada, ni explicación, ni más detalles. Solo una frase publicada el 1 de julio en el Boletín Oficial de la Comunidad y el modelo de representación política de origen medieval por el que se regía el pueblo quedó abolido. El Gobierno de la Comunidad de Madrid terminó la semana pasada con el último ayuntamiento de la región que se gobernaba por consejo abierto.
Los detalles
Hasta el miércoles pasado, los 88 vecinos de La Hiruela, en el límite con la provincia de Guadalajara, presumían de ser el pueblo mejor conservado de la Comunidad, de tener las hayas más frondosas y de ser el único pueblo en el que todos los vecinos son concejales. Se trata de una peculiar forma de gobierno incorporada a la legislación española en 1985 —heredada de la época medieval, que bebe en las reglas de usos y costumbres— que permitía a los municipios de menos de 100 habitantes y con problemas de aislamiento autogobernarse sin partidos políticos. “A mí me gusta opinar y participar en las cosas del pueblo tal y como hacíamos hasta ahora”, dice Celia Martín, una vecina de 72 años que lee en la plaza a la sombra de la parra.
Celia nació en La Hiruela, vivió la mayor parte de su vida en San Sebastián de los Reyes y, desde que se jubiló, ha regresado al pueblo del que salió hace medio siglo. Ella es de las que trata de no perderse ni una junta de gobierno. A Celia, por ejemplo, le interesa que la asistenta social que les toma la tensión o trae las medicinas a los ancianos esté el mayor número de horas posibles en el ambulatorio contratado por el Ayuntamiento.
“Las juntas son intensas y a veces se arma cada una…”, dice moviendo la mano en el aire. Celia se refiere al último pleno que se prolongó durante cuatro horas. El alcalde de La Hiruela, Antonio Viedma, en el ayuntamiento.
Qué dicen los expertos
ÁLVARO GARCÍAA pocos pasos, otro vecino que está a punto de comenzar la partida de cartas tampoco está contento. “No me gusta que hayan tomado esa decisión. Yo no sé mucho de política, pero aquí podemos hablar de lo que se puede hacer en el pueblo”, dice junto a una mesa en la que está a punto de comenzar la partida de brisca, desde la que ve el imponente verde de la Sierra del Rincón.
“Este cerro es Madrid, aquel otro Guadalajara y hacia allá Segovia”, señala.
El desarrollo ha despertado una amplia atención internacional, con los círculos diplomáticos siguiéndolo de cerca.





